15 de enero de 2026
Buenos Aires, 23 C

Shakira hizo vibrar Vélez en su primera noche

Desde temprano el barrio porteño de Liniers se preparó para recibir a una de las artistas más convocantes de Latinoamérica: Shakira. La atmósfera previo al concierto fue de celebración y entusiasmo en el Estadio José Amalfitani, donde miles de fanáticos se reunieron para el cierre del “Las Mujeres Ya no Lloran World Tour”, gira que recorrió el mundo desde el 11 de febrero de 2025.

Se vieron pelucas violetas en homenaje a “Las de la intuición”, movimientos de cadera inspirados en ritmos árabes, réplicas del look de “Chantaje” y grupos con atuendos coordinados. Tras la presentación de Ángela Torres, la expectativa por la salida de Shakira creció, y la pequeña demora en su aparición intensificó la emoción del público.

A las 21:30, con cielo despejado, la artista abrió el espectáculo con su icónica caminata dentro del tour. Al iniciar con “La Huesera”, los gritos del público en Vélez acompañaron su entrada. “Estoy aquí Argentina” fueron sus primeras palabras, dirigidas a una audiencia que la esperaba desde hace meses.

La energía del show se mantuvo constante durante las dos horas y media de presentación. Temas como “La fuerte”, “Girl like me”, “Intuición” y “Estoy” encendieron la fiesta desde el comienzo. Durante “Estoy” se formó un pogo y los fuegos artificiales intensificaron el momento.

Shakira conectó con la audiencia y pausó brevemente para expresar su gratitud: “Son increíbles. No saben qué alegría me da estar aquí en esta segunda vuelta… ¿Por qué será que cuando vuelvo a Argentina siento que estoy en casa?” dijo, refiriéndose al vínculo afectivo con el público argentino.

Comentó que su relación con Argentina es “una historia de amor que no se acaba” y agradeció la espera. Un inconveniente técnico en su micrófono generó un breve momento cómico, que ella resolvió entre risas antes de retomar su mensaje: “No hay mejor reencuentro que el de su lobita con su manada argentina. Buenos Aires, esta noche y siempre… somos uno”.

El concierto mostró su capacidad para alternar diferentes registros: baladas íntimas como “Acróstico” y “Don’t bother”, donde exhibió una faceta más vulnerable, y momentos de alto espectáculo con “Te felicito”, “Hips don’t lie” y “Chantaje”, en los que desplegó virtuosismo, contorsiones y energía escénica.

En un pasaje, habló sobre amor y autonomía: “El amor al otro es bonito, pero yo creo que es más bonito el amor propio”, antes de interpretar “Soltera”, presentada sobre una gran “S” que simbolizaba empoderamiento. La canción fue coreada con fuerza, especialmente por las mujeres presentes.

El momento más emotivo fue “Día especial”, el tema que compuso junto a Gustavo Cerati. En la pantalla central apareció Cerati interpretando la canción, lo que provocó intensas reacciones y lágrimas entre algunos asistentes, que luego corearon su nombre en señal de homenaje.

La nostálgica sección continuó con clásicos como “Inevitable”, “Pies descalzos” y “Ojos así”, que generaron una mezcla de desahogo y celebración. El público, alentado por Shakira y sus movimientos característicos, vivió un pogo multitudinario.

Antes de interpretar “Días de enero” aclaró: “Aquí está, lo prometido es deuda”. La canción, ausente en su paso por el Campo Argentino de Polo, fue recibida con especial cariño por la audiencia, que cantó cada verso.

A continuación interpretó “La pared” e invitó a un grupo selecto a acompañarla: la orquesta estable del Teatro Colón, que sumó un matiz más especial a esa primera noche en Buenos Aires.

En “Suerte” presentó una versión con arreglos de influencia árabe, bailando con dagas y rodeada de fuego, un guiño a sus raíces libanesas que combinó tradición y modernidad en una puesta de fuerte impacto visual.

El ritmo no aflojó con “Waka Waka”, que convirtió el estadio en una fiesta multicolor: las coreografías y las pantallas recrearon un clima mundialista con referencias al carnaval y a África, desatando la euforia colectiva.

Tras una salida aparente del escenario, las luces se apagaron momentáneamente y surgió una figura central: una loba gigante que se erguía en el escenario, señal de que el espectáculo continuaba.

En las pantallas se leyeron “Los diez mandamientos de la loba”, con frases sobre protección, solidaridad entre mujeres y una ironía final que aludía a la vida personal de la artista, gesto que fue celebrado por el público.

Luego sonó “Loba” y Shakira invitó a la audiencia a aullar junto a ella. El estadio respondió en coro, en un clima de euforia compartida.

El cierre llegó con un broche potente: interpretó “Bzrp Music Sessions, Vol. 53”, tema que marcó su última etapa y que se coreó como un himno de empoderamiento. Para el final, bajó a las vallas, buscó el contacto con la gente, bailó y abrazó a fans, ofreciendo un cierre cercano y participativo.

En el clímax, una lluvia de billetes simulados, que al acercarse mostraban la imagen de Shakira, añadió un componente festivo y simbólico al desenlace del concierto.

Así se despidió de la primera de sus tres noches en el Estadio José Amalfitani, dejando un balance de euforia, agradecimiento y un reencuentro marcado por la complicidad entre la artista y su público argentino.

Crédito fotos: RSFotos

Artículo anterior

Israel bombardea instalaciones de Hezbolá en el sur del Líbano

Artículo siguiente

Parques Nacionales prohíbe el uso del fuego en la Patagonia por incendios reiterados

Continuar leyendo

Últimas noticias