15 de enero de 2026
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Ballena franca une Irlanda y Estados Unidos

El verano de 2024 dejó un hallazgo extraordinario para la comunidad científica: una ballena franca del Atlántico Norte, especie catalogada como críticamente en peligro, fue avistada en la bahía de Donegal, Irlanda. Meses después, el mismo individuo apareció cerca de Boston, Estados Unidos, un desplazamiento transatlántico que no tenía precedentes en los registros de esta especie. El suceso despertó el interés de biólogos marinos y renovó la preocupación por la supervivencia de estas ballenas.

Rareza histórica y ausencia de registros previos

De acuerdo con CBS News Boston, no había constancia previa de una migración como esta, que conectara la costa irlandesa con la estadounidense en una ballena franca del Atlántico Norte. El avistamiento en Irlanda fue considerado un evento histórico, dado que no se habían registrado ejemplares de esta especie en aguas irlandesas en el último siglo. Investigadores y autoridades señalan que, si viajes similares ocurrieron en el pasado, no quedaron documentados científicamente, quizá porque antaño la especie era mucho más abundante antes de su drástica disminución.

Padraig Whooley, del Irish Whale & Dolphin Group, comentó con una mezcla de ironía y asombro: “¿Pero dónde más podría uno esperar encontrar una ballena franca con conexiones irlandesas si no es en Boston?” Su declaración refleja tanto la sorpresa de los especialistas como la inesperada relación entre ambos lugares, una comparación que evoca la histórica diáspora irlandesa, aunque inédita entre estos animales.

Identificación de la ballena y reacción de los expertos

La identificación del animal combinó observación directa y análisis digital de fotografías. Ian Schosberg, del Centro de Estudios Costeros, divisó a la ballena en noviembre de 2024 a unos 37.015 metros de la costa de Boston —aproximadamente 37 km—; en ese momento no era consciente de la singularidad del avistamiento: “Para mí fue simplemente un placer hacer el primer avistamiento de ballena franca del año en Norteamérica”.

La colaboración con el Acuario de Nueva Inglaterra permitió comparar imágenes y las marcas corporales del cetáceo, lo que confirmó que era el mismo ejemplar visto meses antes en Irlanda. Schosberg relató que al día siguiente recibió una posible coincidencia del equipo del catálogo del acuario y quedó impresionado: recordó entonces el avistamiento irlandés de julio de 2024 y el difícil intento previo de emparejarlo con individuos conocidos del catálogo.

Este método de identificación es posible debido a la escasez de ejemplares: los científicos mantienen catálogos individuales porque la población total apenas alcanza unas 380 ballenas en todo el mundo.

Estado crítico de conservación: un futuro incierto

Según CBS News, la ballena franca del Atlántico Norte se encuentra en una situación extremadamente vulnerable. Con una población estimada en alrededor de 380 individuos, la especie está al borde de la extinción. Identificar y seguir a cada ejemplar es una herramienta crucial para la investigación y sirve como recordatorio de las amenazas que enfrentan, entre ellas la captura accidental en artes de pesca, las colisiones con embarcaciones y los cambios en el entorno marino.

Por eso, cada avistamiento o movimiento inusual adquiere importancia científica y mediática: puede ofrecer pistas sobre nuevas estrategias de conservación o indicar cambios en el comportamiento y la distribución de la especie ante presiones ambientales.

Cambios en los patrones migratorios y otros movimientos inusuales

El paso transatlántico de esta ballena se suma a otros desplazamientos atípicos documentados recientemente. Tradicionalmente se consideraba que las poblaciones del Atlántico Este y Oeste rara vez se cruzaban, pero observaciones recientes están cuestionando esa idea. En mayo de ese mismo año se registró que dos ballenas francas, llamadas Curlew y Koala, se desplazaron desde la costa del Atlántico medio norteamericano hasta el Caribe, una región sin registros previos de la especie. Investigadores calificaron esa travesía como un evento “único en la vida” y la interpretaron como posible búsqueda de hábitats alternativos.

La presencia en zonas donde antes no se detectaban ballenas francas, y el movimiento hacia Irlanda, sugieren que la especie podría estar modificando rutas migratorias históricas en busca de condiciones más favorables, posiblemente en respuesta a alteraciones en su ecosistema.

Características biológicas y curiosidades anatómicas

Las ballenas francas del Atlántico Norte pertenecen a uno de los linajes de ballenas barbadas más grandes. Pueden superar los 13 metros de longitud y pesar entre 39.000 y 100.000 kilos. Aunque no alcanzan el tamaño de la ballena azul, su porte es imponente. Entre sus rasgos más llamativos figura una peculiaridad reproductiva: presentan testículos de gran tamaño relativo en comparación con otras especies, que pueden llegar a pesar hasta 450 kilos cada uno, con dimensiones que superan el metro y medio de altura y cerca de 80 centímetros de diámetro. Este rasgo forma parte de su biología reproductiva y ha sido documentado por la ciencia.

En conjunto, la combinación de su biología, la reducida población y los cambios en sus movimientos convierte a la ballena franca del Atlántico Norte en un símbolo tanto de la vulnerabilidad como de la resiliencia de la fauna oceánica, cuya conservación requiere investigación y cooperación internacional.

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