La líder opositora venezolana y Premio Nobel de la Paz 2025, María Corina Machado, llegó a Oslo en la madrugada de este jueves, confirmó el Comité Nobel pocas horas después de que su hija recibiera el galardón en su nombre.
“Puedo confirmar que María Corina Machado llegó a Oslo y está en camino para venir aquí”, afirmó Jørgen Watne Frydnes, presidente del comité, ante periodistas y simpatizantes reunidos frente al Grand Hotel, lugar habitual de alojamiento de los premiados.
Según funcionarios estadounidenses, Machado salió de Venezuela el martes en un barco con destino a Curazao. La operación se realizó con estricta discreción por motivos de seguridad y solo se dio a conocer una vez que había abandonado el país.
Hasta el martes, la dirigente había permanecido oculta debido a amenazas y se desplazó escoltada por un equipo de confianza que mantuvo confidenciales sus movimientos.
Su llegada a Noruega llamó la atención de diplomáticos, activistas y miembros de la comunidad venezolana en Europa, que aguardaban verla tras la tradicional marcha de antorchas celebrada la noche anterior en el centro de Oslo, acto simbólico que recibe al galardonado con el Nobel de la Paz.
El Ministerio de Relaciones Exteriores de Noruega informó que Machado ofrecerá una rueda de prensa este jueves a las 09:15 GMT, su primer contacto directo con la prensa desde que se mantuvo en clandestinidad después de las elecciones presidenciales de julio de 2024.
La ceremonia de entrega del Nobel se celebró sin su presencia física, un hecho que añadió una carga simbólica y política al acto en Oslo.
Durante la ceremonia, Ana Corina Sosa Machado, hija de la premiada, recibió en su lugar la medalla y el diploma. En el discurso familiar se subrayó la intención de la lideresa de regresar a Venezuela y de mantener su lucha política.
“Mi madre llegará a Oslo en unas horas, pero su objetivo es regresar muy pronto a Venezuela”, aseguró Sosa, y transmitió el compromiso de Machado de seguir reclamando condiciones de libertad: “No renunciará a la aspiración de vivir en un país libre”.
El contexto político estuvo presente en la ceremonia con la intervención del presidente del Comité Nobel, Jørgen Watne Frydnes, quien hizo un llamado público al mandatario venezolano.
“Señor Maduro: debe aceptar los resultados electorales y renunciar a su cargo”, dijo Frydnes, frase que generó una ovación. El acto incluyó además un homenaje musical a Venezuela con piezas como “Alma llanera” y “Venezuela”.
El premio otorgado a Machado reconoce su papel como referencia en la propuesta de una transición democrática en Venezuela. Tras las elecciones de 2024, enfrentó investigaciones judiciales y acusaciones de conspiración, incitación al odio y terrorismo por parte de la Fiscalía.
Días antes del anuncio del galardón, el fiscal general venezolano había advertido que una salida del país la convertiría en “fugitiva”. Su salida y la visibilidad internacional que ahora tiene se dan en un contexto de advertencias sobre los riesgos que implicaría su eventual regreso.
Benedicte Bull, profesora de la Universidad de Oslo, advirtió que existe la posibilidad de que sea arrestada si regresa, aunque señaló que el gobierno ha sido más cauteloso con ella que con otros opositores porque su detención tendría un fuerte impacto internacional. También observó que un exilio prolongado podría debilitar su liderazgo.
La relación de Machado con el expresidente estadounidense Donald Trump y el respaldo público que le ofreció al dirigente estadounidense han agregado una dimensión externa al conflicto venezolano, en un escenario marcado por sanciones y maniobras militares que el gobierno de Maduro interpreta como presiones internacionales.
La presencia de María Corina Machado en Oslo abre una nueva etapa en la dinámica política venezolana, observada de cerca por la comunidad internacional y en medio de tensiones que trascienden las fronteras nacionales.
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