Grace Beverley, que comenzó sus estudios en la Universidad de Oxford, convirtió su presencia en redes sociales en un grupo empresarial del sector del bienestar valorado en 70 millones de libras (93,1 millones de dólares).
Su trayectoria, recogida por The Times, ejemplifica el ascenso de jóvenes emprendedoras que, partiendo de experiencias personales y plataformas digitales, han creado marcas con alcance internacional. A los 28 años dirige negocios que van desde ropa deportiva hasta aplicaciones de entrenamiento y es un referente para una generación que valora la autenticidad y la innovación.
Inicios y formación en Oxford
Su actividad empresarial comenzó en 2016, cuando ingresó en St Peter’s College de la Universidad de Oxford como becaria coral para estudiar música. Nacida en Londres y criada en un entorno que fomentó la independencia, ya mantenía una presencia online con la cuenta de Instagram GraceFitUK, donde publicaba consejos de ejercicio y recetas saludables.
Aunque en su entorno universitario no era habitual mantener un blog, persistió en documentar su progreso físico y en motivar a otras personas.
En su primer año en Oxford tuvo un problema con la financiación estudiantil y, en lugar de pedir ayuda a sus padres, creó y puso a la venta un plan de entrenamiento de ocho semanas, el Grace Fit Guide, por 35 libras.
En pocos días la iniciativa generó alrededor de 18.733 dólares en ventas y, al terminar la primera semana de enero, había conseguido un beneficio neto de 80.000 libras. “En pocas semanas había obtenido 80 000 libras de ganancias. No parecía real”, declaró Beverley a The Times.
Primeros emprendimientos digitales
Ese primer éxito la llevó a diversificar su oferta. Siguió vendiendo programas de entrenamiento y publicó un e-book de recetas, Eat My Instagram, disponible en distintos formatos y precios.
También añadió productos físicos, como bandas de resistencia, que comercializaba junto a sus programas de ejercicio. En su segundo año universitario las ventas acumuladas alcanzaron el millón de libras y, al graduarse, había vendido 200.000 e-books y percibía ingresos mensuales de cientos de miles de libras.
Si bien logró estas cifras, mantuvo un perfil discreto en Oxford por la percepción entre sus compañeros de tener un negocio paralelo. Adoptó desde el inicio un enfoque pragmático: contrató un contador y se aseguró de cumplir las obligaciones fiscales.
“Inmediatamente contraté a un contador. Recuerdo que sabía cuál era el umbral del IVA. Había visto un video en YouTube que decía algo así como: ‘HMRC no se anda con tonterías’”, explicó a The Times.
Expansión empresarial: Tala, Shreddy y más
En 2019, poco antes de terminar sus estudios, lanzó Tala, una marca de ropa deportiva asequible que hoy cuenta con 88 empleados y tiendas en zonas céntricas de Londres, como Carnaby Street y el centro comercial Westfield. Tala se ha hecho conocida por ofrecer prendas como leggings y tops a precios competitivos, promoviendo además la sostenibilidad y la inclusión.
Paralelamente desarrolló Shreddy, una aplicación de entrenamiento con suscripción mensual de 4,50 libras, y comercializa también suplementos nutricionales. En 2022 amplió su oferta con Productivity Method, una línea de planificadores personales que debutó con una lista de espera de 75.000 personas. Además fundó la agencia de talentos Retrograde y presenta el pódcast Working Hard, en el que entrevista a emprendedoras como Emma Grede y Jo Malone.
El crecimiento fue rápido: Tala llegó a facturar un millón de libras en una hora durante el lanzamiento de una chaqueta, y el grupo empresarial emplea a más de 100 personas, en su mayoría de la generación Z. Sobre ello, señaló: “Contar con la Generación Z en el lugar de trabajo es una gran ventaja. Ahora hay muchas oportunidades que les son propias”.
Visión y liderazgo femenino
Beverley rechaza la etiqueta de “influencer” por considerarla connotada de forma diferencial según el género. “Creo que a la gente le gusta llamar ‘influencer’ a cualquier mujer que tenga seguidores. Es un término con mucha carga. En cambio, cuando se trata de hombres, a las personas con muchos seguidores se les llama inversores o emprendedores”, afirmó. Prefiere definirse como empresaria y ha dirigido inversiones hacia startups lideradas por mujeres.
Su estilo de liderazgo se caracteriza por la transparencia y por tomar posiciones públicas en asuntos sociales y políticos. Ha declarado afinidad con la izquierda y apoyo a causas como el derecho al aborto. “No creo en el derecho a ser apolítico… Si están sucediendo cosas que son moralmente cuestionables, debemos abordarlas”, sostuvo.
Desafíos personales y autenticidad
La visibilidad pública también ha conllevado retos personales. Beverley ha hablado abiertamente sobre su diagnóstico de síndrome de ovario poliquístico y los cambios en su salud, así como sobre la pérdida de un embarazo en 2023.
Compartió esa experiencia con su audiencia para contribuir a romper el estigma y normalizar el duelo. “No me avergüenza haber perdido a mi bebé. Estoy desconsolada. Pero no me avergüenza”, declaró.
Asimismo ha enfrentado acoso en línea y ha tomado medidas para proteger su privacidad, como dejar de publicar sus rutinas diarias. A pesar de la presión, mantiene un compromiso con la espontaneidad y la honestidad, rasgos que, según The Times, han reforzado su vínculo con una audiencia que valora la transparencia.
Impacto con proyección internacional
Su modelo de negocio trascendió lo digital y se consolidó como ejemplo para emprendedoras jóvenes en el sector del bienestar. La combinación de innovación, liderazgo femenino y comunicación directa con la comunidad impulsó el crecimiento de sus marcas y abrió nuevas oportunidades para la generación Z en el mundo empresarial.
Como concluye The Times, su historia muestra que la visión estratégica, la autenticidad y la resiliencia pueden convertir una iniciativa estudiantil en un grupo empresarial con alcance internacional.


