15 de enero de 2026
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M23 toma Uvira y provoca éxodo masivo que agrava la crisis humanitaria en el Congo

La ciudad de Uvira, en el este de la República Democrática del Congo, fue tomada por el grupo rebelde M23 tras una incursión nocturna; los insurgentes ocuparon puntos clave como la sede del gobernador, la alcaldía y el puesto fronterizo con Burundi.

La entrada del M23 provocó pánico: comercios y escuelas cerraron y miles de habitantes se refugiaron en sus hogares.

Testigos citados por la BBC describieron tiroteos esporádicos y un ambiente de total inseguridad en la ciudad.

Un militar burundés dijo a AFP que el M23 se instaló en el puesto principal de control y que las fuerzas regulares y milicias aliadas se dispersaron; en la huida se reportaron saqueos en diferentes zonas.

Algunos vecinos recibieron a los rebeldes con aplausos, mientras que otros expresaron una sensación de profunda indefensión ante los acontecimientos.

El avance del M23 encontró poca resistencia y la retirada de la policía y el ejército dejó un vacío de poder; un líder civil alertó a Radio Okapi sobre el “riesgo de masacre” si los soldados restantes intentaran enfrentarse a los insurgentes.

El episodio ocurre pocos días después de la firma de un acuerdo de paz mediado por Donald Trump entre el presidente Félix Tshisekedi y el mandatario Paul Kagame.

El ministro de Asuntos Exteriores de Burundi, Edouard Bizimana, calificó la acción del M23 y de Ruanda como “una bofetada en la cara de Estados Unidos, un dedo medio” y pidió sanciones por entender que se ha violado la reciente negociación.

La ofensiva del M23, iniciada el 1 de diciembre, ha frustrado esfuerzos diplomáticos y provocado desplazamientos masivos: la ONU calcula que más de 200.000 personas huyeron en Kivu del Sur y unas 40.000 cruzaron hacia Burundi en una semana.

Los pasos fronterizos con Burundi permanecen cerrados y militarizados; cerca de Bujumbura llegan diariamente, según informes, hasta 8.000 desplazados.

Esta nueva ofensiva del M23 agrava la inestabilidad en el este del país, que ya había sufrido la captura de Goma y Bukavu en 2023.

Varios gobiernos occidentales y la Unión Europea exigieron el cese inmediato de las hostilidades y el retiro de tropas extranjeras, acusando a Ruanda de desestabilizar la región y de intentar controlar rutas de minerales estratégicos como el cobre y el cobalto.

El presidente Félix Tshisekedi denunció una “guerra por poderes” con el objetivo de desafiar la soberanía sobre zonas estratégicas y ricas en minerales críticos, subrayando el trasfondo económico y geopolítico del conflicto.

La ONU reporta al menos 74 muertos y 83 heridos graves tras los combates más recientes; la tensión en Uvira y sus alrededores continúa, con llegadas constantes de desplazados y la incertidumbre sobre una posible ampliación del conflicto hacia áreas mineras y países vecinos.

(Con información de AFP)

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