15 de enero de 2026
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Duración y suspensión de antidepresivos según la ciencia

El mayor metaanálisis hasta la fecha sobre la retirada de antidepresivos concluye que la estrategia más eficaz y segura es disminuir la dosis de forma lenta y gradual, combinada con apoyo psicológico.

Según el estudio publicado en The Lancet Psychiatry, esta combinación reduce el riesgo de recaída por depresión o ansiedad de una manera similar a la continuidad del tratamiento farmacológico, lo que supone un avance relevante para millones de usuarios de antidepresivos en todo el mundo.

La evidencia sugiere que los antidepresivos deben mantenerse durante un periodo de consolidación tras la remisión de los síntomas y que la decisión de suspenderlos debe individualizarse y supervisarse por un profesional de salud mental. No existe un plazo único aplicable a todos: pacientes con episodios más largos o graves suelen necesitar tratamientos de mayor duración.

Resultados del estudio y estrategias comparadas

El análisis, dirigido por Giovanni Ostuzzi de la Universidad de Verona (Italia), revisó 76 ensayos controlados que incluyeron a más de 17.000 participantes.

Los hallazgos indican que la retirada lenta —definida como una reducción de la dosis durante más de cuatro semanas— acompañada de apoyo psicológico previene las recaídas en el año siguiente en proporción similar a quienes continúan con la medicación.

Por el contrario, la interrupción abrupta o la reducción rápida (en cuatro semanas o menos) se asoció con mayores tasas de recaída.

Jonathan Henssler, del hospital Charité de Berlín, destacó que “el apoyo psicológico o la psicoterapia complementaria resultó mejor para todas las diferentes estrategias farmacológicas”, en un comentario que acompaña la publicación.

Subrayó la necesidad de integrar intervenciones psicológicas durante la desprescripción. El metaanálisis respalda que la combinación de reducción gradual y apoyo psicológico supera a la interrupción abrupta o rápida, tanto en la prevención de recaídas como en la tolerabilidad.

Guías clínicas y criterios para la desprescripción

Las guías clínicas internacionales recomiendan mantener el tratamiento antidepresivo durante un periodo de consolidación tras la remisión y valorar la retirada solo después de ese periodo.

La decisión debe individualizarse y supervisarse por un profesional, considerando factores como la duración y gravedad del trastorno, el número de episodios previos y la respuesta al fármaco.

El Dr. Jonathan E. Alpert, jefe de psiquiatría en Montefiore Einstein (Nueva York), explicó a The New York Times que quienes han tenido episodios depresivos prolongados o graves suelen requerir un tratamiento más prolongado.

Además, advirtió que interrumpir la medicación antes de tiempo puede elevar el riesgo de recaída. Por consenso, expertos y sociedades profesionales recomiendan la reducción paulatina de la dosis junto con apoyo psicológico.

Riesgos de la retirada abrupta y efectos secundarios asociados

La suspensión súbita de antidepresivos puede causar síntomas de abstinencia —mareos, fatiga y sensaciones eléctricas en la cabeza, entre otros—. Se estima que aproximadamente una de cada seis personas experimenta efectos adversos al dejar el fármaco; en algunos casos estos síntomas son lo suficientemente intensos como para dificultar la retirada. Una reducción progresiva ayuda a minimizar esos riesgos.

El uso prolongado de antidepresivos tampoco está exento de efectos secundarios. Entre los más frecuentes figuran la disfunción sexual y una menor expresividad emocional, además de posibles aumentos de peso, alteraciones de la presión arterial o del colesterol y, en ciertos casos, mayor riesgo de problemas cardíacos. No obstante, los especialistas insisten en que, para pacientes con depresión diagnosticada, los beneficios del tratamiento suelen superar los riesgos.

Acceso desigual al apoyo psicológico

Aunque el apoyo psicológico es eficaz, su disponibilidad es limitada, especialmente en los sistemas públicos de salud.

En España, el 30% de quienes buscan atención por motivos de salud mental acuden a la sanidad privada, y en la pública el 22% de los pacientes puede esperar hasta dos meses para ser valorado por un especialista, según datos nacionales.

Gerard Anmella, psiquiatra del Hospital Clínic de Barcelona, señaló que “ofrecer apoyo psicológico breve de forma sistemática durante la discontinuación es un reto por limitaciones económicas y de personal”. Esta barrera se reproduce en otros países, donde la falta de recursos dificulta implementar la estrategia recomendada.

Crece el consumo de antidepresivos

El uso de antidepresivos es generalizado: alrededor del 11% de los adultos en Estados Unidos los consume, con cifras similares en Europa.

El 40% de los pacientes los toma durante cinco años o más y el 22% lo hace de forma indefinida. En los ensayos analizados la edad media fue de 45 años, el 67,5% eran mujeres y el 88% personas blancas, con un seguimiento medio de 46 semanas.

La mayoría de los estudios incluyó a personas con trastorno depresivo mayor, aunque también se evaluaron casos de ansiedad.

Recomendaciones finales para la retirada

La decisión de abandonar los antidepresivos debe basarse en una evaluación individualizada y en la existencia de apoyo psicológico, factores clave para reducir el riesgo de recaída y mejorar la calidad de vida.

Las recomendaciones actuales indican que la retirada gradual acompañada de intervenciones psicológicas estructuradas es el enfoque más seguro y eficaz para quienes desean suspender el tratamiento.

Las nuevas evidencias subrayan la necesidad de que las guías clínicas promuevan estrategias de desprescripción adaptadas a cada persona, priorizando la reducción progresiva de la dosis y el acompañamiento psicológico como elementos centrales del proceso.

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