15 de enero de 2026
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Claves de expertos para una vejez saludable y activa

La esperanza de vida ha crecido de manera notable en el último siglo en todo el mundo. Según datos de organismos como la Oficina del Censo de Estados Unidos y la Organización Mundial de la Salud, en muchos países la proporción de personas mayores de 65 años se ha incrementado considerablemente.

Por ejemplo, mientras en 1920 solo una pequeña parte de la población alcanzaba esa edad, en 2020 en algunos países desarrollados aproximadamente una de cada seis personas tenía 65 años o más. Este cambio demográfico, presente en América, Europa y Asia, ha potenciado el interés por estrategias que permitan vivir más años, pero sobre todo por lograr una vejez activa y saludable.

Expertos de instituciones como la Cleveland Clinic, entre ellos la geriatra Ami Hall, DO, resaltan la importancia de mantener la salud física y mental y de planificar la etapa de la vejez con anticipación.

Diferenciar entre envejecer y deteriorarse

Ami Hall, geriatra de la Cleveland Clinic, señala que “uno de los mayores desafíos para los adultos mayores es prevenir la discapacidad física y extender lo que llamamos ‘esperanza de vida activa’”.

Envejecer con éxito implica aprovechar la vejez al máximo y distinguir entre el proceso natural de envejecimiento y el deterioro físico o mental, que no es necesariamente inevitable. Aunque la genética influye, los hábitos de vida y la actitud personal tienen un peso decisivo.

Enfermedades crónicas como la diabetes, ciertas cardiopatías y algunos tipos de demencia pueden prevenirse o retrasarse mediante medidas concretas. Mantener una actitud positiva también contribuye a la resiliencia frente a pérdidas y dificultades.

Claves de la salud física para una vejez plena

El buen estado físico es esencial para disfrutar de la edad adulta mayor en cualquier contexto. Hall recomienda evitar el tabaco, moderar el consumo de alcohol, practicar ejercicio de forma regular (incluyendo entrenamiento de fuerza, ejercicios aeróbicos y trabajo de equilibrio), y seguir una dieta basada en vegetales, proteínas magras y grasas saludables, reduciendo los alimentos ultraprocesados.

Además, mantener un peso adecuado, dormir bien, aplicar técnicas de manejo del estrés y someterse a chequeos médicos periódicos son prácticas importantes para las personas mayores.

Detectar a tiempo las limitaciones físicas y buscar atención profesional cuando sea necesario puede mejorar significativamente la calidad de vida.

Salud mental y estimulación cognitiva

El Instituto Nacional sobre el Envejecimiento y otras organizaciones coinciden en que la estimulación mental ayuda a frenar el avance de la demencia y la pérdida de memoria. Hall recomienda probar nuevos pasatiempos y aprender habilidades a lo largo de la vida, pues “en cierto modo, nuestro cerebro es como los músculos: cuanto más lo ejercitas, más probabilidades tendrás de mantenerlo fuerte”.

Trabajar la mente contribuye a prevenir el deterioro cognitivo y a reducir el riesgo de enfermedades como el Alzheimer. Entre las estrategias más recomendadas están participar en actividades lúdicas e intelectuales, practicar ejercicio que favorezca la circulación cerebral, mantener una vida social activa, realizar ejercicios de entrenamiento cognitivo y consultar con profesionales sobre el impacto de enfermedades o fármacos en la memoria.

Planificar la vejez con antelación es clave para preservar el bienestar y la autonomía. Hall enfatiza la necesidad de reflexionar sobre cómo se desea vivir esta etapa y de compartir esos deseos con familiares y con el equipo de salud. “Mantener la dignidad en la vejez es importante para muchas personas”, afirma la especialista de la Cleveland Clinic.

Si se desea permanecer en el propio hogar, conviene evaluar adaptaciones necesarias y definir quién ayudará en las tareas diarias. Elegir un cuidador cualificado, establecer objetivos claros de atención y redactar una directiva anticipada (documento legal que detalla preferencias sobre la atención médica y designa a un representante) son pasos relevantes para asegurar que se respeten las voluntades personales.

Pasos prácticos para una vejez activa y plena

Prepararse para el futuro implica tomar decisiones informadas sobre la vivienda, la gestión de recursos y la atención sanitaria, tanto en países desarrollados como en desarrollo. Entre las medidas útiles están revisar opciones residenciales, considerar un seguro para cuidados a largo plazo, administrar inversiones y recursos, y designar a un cuidador con experiencia.

Comunicar los objetivos personales a seres queridos y profesionales de la salud, así como formalizar una directiva anticipada, contribuye a conservar la autonomía y aporta mayor tranquilidad de cara al futuro.

A medida que la expectativa de vida continúa aumentando en todo el mundo, adoptar medidas preventivas y planificar con anticipación facilita aspirar a una vejez activa, independiente y satisfactoria.

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