15 de enero de 2026
Buenos Aires, 22 C

Ocho hallazgos de la expedición Vida en los extremos del Conicet

Antes del amanecer del 14 de diciembre, en las profundidades del Mar Argentino comenzó una nueva expedición. Desde el puerto de Buenos Aires zarpó el buque Falkor (too) del Schmidt Ocean Institute rumbo al sur, hacia áreas poco cartografiadas. La misión, denominada “Vida en los extremos”, busca estudiar ecosistemas que prosperan a cientos de metros bajo la superficie y se extenderá hasta el 10 de enero de 2026, cuando la travesía concluya en Puerto Madryn.

Bajo la coordinación de la doctora María Emilia Bravo y con la participación de veinticinco investigadores del Conicet, la Universidad de Buenos Aires (UBA) y colaboradores internacionales, el equipo se propuso explorar tres sectores del talud continental, un avance significativo para la investigación marina argentina.

Desde la primera inmersión en la zona norte, cada descenso del ROV SuBastian convirtió la oscuridad abisal en un laboratorio en tiempo real, transmitiendo imágenes inéditas de paisajes y especies frente a la costa argentina. Estas transmisiones acercaron a la sociedad observaciones únicas de la vida en las profundidades. A continuación se muestran los momentos más destacados de las transmisiones.

El proyecto de transmisión en vivo realizado por científicos del Conicet en el cañón submarino Mar del Plata tuvo gran repercusión y obtuvo el primer puesto en los premios Martín Fierro a los Canales de Streaming 2025, recibiendo el galardón de oro.

Pez plano y compañía

Un pez plano de cuerpo ovalado y patrón moteado descansó sobre el sedimento fangoso a 476 metros de profundidad. A su alrededor, una ofiura extendía largos brazos articulados mientras una pluma de mar blanca emergía del lecho como un látigo.

La imagen captada por el ROV SuBastian reveló la diversidad de organismos adaptados al ambiente batial: frío, oscuro y con buena oxigenación, condiciones propias de esas profundidades.

Pez trípode

Un pez trípode del género Bathypterois, de cuerpo alargado y aspecto plateado, fue observado en posición vertical a 481 metros de profundidad.

La grabación mostró su característica flotación en la columna de agua, propia de estos peces especializados en detectar presas en penumbra abisal. El entorno, con una temperatura de 4,63 °C y alta saturación de oxígeno, favorece a especies adaptadas al camuflaje y a la vida en capas profundas del Mar Argentino.

Pluma de mar

Una pluma de mar de aspecto plumoso y arqueado se erigía en el centro del lecho fangoso a 477 metros de profundidad.

Su eje central sostenía numerosos pólipos que filtraban partículas pequeñas del agua, y un bulbo basal la anclaba al sedimento. En la toma se observó también la presencia de un pequeño crustáceo o molusco parcialmente enterrado, todo en un ambiente frío y bien oxigenado que favorece la fauna bentónica batial.

Anémona

Una anémona de tubo extendió sus largos tentáculos radiales desde su refugio enterrado en el sedimento.

Esta especie prospera entre 473 y 477 metros de profundidad bajo condiciones ambientales estables registradas por el ROV SuBastian: temperatura constante de 4,63 °C, salinidad oceánica y alta saturación de oxígeno, factores que permiten el desarrollo de abundante fauna bentónica.

Anemona y pluma de mar

A 484 metros de profundidad se registró una escena bentónica con dos cnidarios de morfologías muy distintas compartiendo el lecho fangoso del Mar Argentino.

A la izquierda se observó una anémona de cuerpo discoidal con tentáculos cortos alrededor del disco oral, adoptando una apariencia similar a una flor abierta. A la derecha, una pluma de mar con eje fino y flexible se elevaba en forma de látigo, cubierta por una hilera de pólipos que filtran partículas del agua.

Colores y camuflaje

Un “oasis” bentónico emergía a 475 metros de profundidad: una colonia de coral de aguas frías, posiblemente coral negro o una gorgonia, presentaba ramificaciones densas que ofrecían refugio a múltiples especies. Junto a ella, una esponja de cristal de forma globosa y esqueleto silíceo filtraba grandes volúmenes de agua cargada de partículas.

En las ramas del coral se distinguían ofiuras trepadoras que aprovechan la altura para alimentarse, mientras una ofiura rojiza de brazos espinosos se desplazaba por el fondo fangoso.

Coral ramificado y espectáculo visual

Un grupo de anguilas de fango se desplazaba sobre el sedimento; estos peces serpentiformes, que pueden medir hasta 60 cm, cumplen funciones de carroñeros y depredadores en el fondo batial.

La secuencia incluyó además tomas de plumas de mar, anémonas de tubo y plumas de látigo, todas registradas en un ambiente con temperaturas constantes de 4,63 a 4,64 °C y altos niveles de oxígeno, condiciones que sostienen una rica diversidad de invertebrados y peces adaptados a la oscuridad del Mar Argentino.

Araña de mar

Una araña de mar, de patas largas y cuerpo pequeño, apareció en la imagen final tomada a 481 metros por el ROV SuBastian.

Este picnogónido, con una envergadura aproximada de 15–20 cm, utiliza su probóscide para alimentarse de invertebrados blandos del fondo. En otra toma se observó un grupo denso de anguilas de fango recorriendo el sedimento. Un microarrecife compuesto por coral tipo bambú y una esponja de cristal añade complejidad al hábitat, brindando soporte a ofiuras y a otros organismos bentónicos.

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