Guillermina Valdés habló sobre su vínculo con sus hijos y relató cómo vivió el momento en que su hija Paloma le contó su orientación sexual. Explicó que siempre intentó mantener a los chicos fuera del foco mediático hasta que ellos decidieran exponerse y que su relación con ellos no es unidireccional: hay un intercambio constante que la nutre y la modifica.
Sobre la conversación con Paloma, dijo que no se enojó, pero sí sintió mal no haberse dado cuenta antes, una sensación de desconexión como madre. También afirmó que para ella la elección sexual no define a una persona: “no me define ser hétero o no serlo”, y sostuvo que lo que ocurre en la vida privada debe permanecer en ese ámbito. Si una relación es sana, cuidada y respetuosa, está bien.
Valdés remarcó la importancia de la comunicación abierta, el respeto y la privacidad dentro de la familia, y reconoció el desafío de mantener ese equilibrio cuando hay exposición pública. Su mensaje central fue de aceptación y comprensión hacia las decisiones personales de sus hijos.


