Las modificaciones introducidas por el Banco Central en el régimen de bandas cambiarias y en la acumulación de reservas fueron analizadas por la revista británica The Economist. El medio ofreció una valoración relativamente positiva, estimó que el impacto sobre la inflación sería “modesto” y dejó advertencias: subrayó la necesidad de controlar la inflación mediante las tasas de interés y señaló que “el viaje monetario del señor Milei aún no ha terminado”.
El reciente ajuste en la política cambiaria de Argentina supone un giro en la gestión económica del presidente Javier Milei. Según The Economist, el Gobierno decidió permitir que el peso flote con mayor libertad desde enero, una medida descrita como un “cambio crucial” comunicada de forma discreta mediante un texto técnico publicado en la web del Banco Central de Argentina.
Hasta ahora el peso operaba dentro de una banda que se ampliaba un 1% cada mes. Con la nueva disposición, esa ampliación pasará a hacerse al ritmo de la inflación, que actualmente ronda el 2,5% mensual, lo que permitiría que el peso, considerado por muchos como sobrevaluado, se deprecie más rápido. Esta flexibilización también facilitaría el objetivo oficial de comprar alrededor de 10.000 millones de dólares en reservas internacionales el próximo año.
The Economist recuerda que el gobierno de Milei buscó durante largo tiempo mantener un peso fuerte. Esa estrategia ayudó a contener la inflación pero perjudicó las exportaciones, elevó las importaciones y dificultó la acumulación de reservas, lo que generó preocupación en el Fondo Monetario Internacional y entre inversores a quienes se les debe dólares. La presión sobre la moneda se acentuó antes de las elecciones de medio término, obligando al Banco Central a vender miles de millones de dólares para defender el límite de la banda.
En ese marco, la revista indica que el peso corría riesgo de desplomarse, lo que habría afectado las perspectivas electorales de Milei y su plan de reformas. De forma extraordinaria, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos respaldó al peso, lo que alivió la tensión y contribuyó al resultado electoral. A pesar de que Milei aseguró que no alteraría el régimen cambiario, los inversores siguieron inquietos.
La reacción internacional fue rápida: The Economist destaca que el FMI recibió favorablemente el último cambio y que los mercados reaccionaron al alza—las acciones argentinas y los bonos en dólares subieron—lo que sugiere que el Gobierno podría volver a financiarse en los mercados internacionales. El debilitamiento del peso, derivado de la ampliación de las bandas, implicaría un aumento moderado de la inflación, algo menos preocupante ahora que han pasado las elecciones de medio término.
No obstante la valoración positiva, la revista advierte que “esto está lejos de ser una flotación total”. En la práctica, la banda anterior tendía a fortalecer el peso con el tiempo; la nueva regla permitirá cierto debilitamiento, pero de forma limitada. La consultora Capital Economics, citada por The Economist, considera que, aun así, el peso permanecería sobrevaluado.
Además, la capacidad para acumular reservas extranjeras seguirá condicionada por la tasa de crecimiento económico y el tamaño del mercado cambiario. En conclusión, The Economist señala que el Banco Central aún no ha anunciado un programa para controlar la inflación mediante las tasas de interés, por lo que el proceso monetario iniciado por el gobierno de Milei continúa abierto.


