En las últimas horas, la pastelera Maru Botana y su esposo, Bernardo Solá, quedaron en el centro de la polémica por la denuncia de una ex empleada que acudió a la Justicia por reclamos laborales. La mujer presentó demandas por años de trabajo en negro, sueldos adeudados y por conductas que calificó como acoso y hostigamiento laboral, específicamente atribuidas a Solá.
Según la cobertura mediática, Botana dijo inicialmente a TN Show que “está de moda hablar mal de los jefes” y que el tema “está todo en mano de abogados”. Más tarde, un audio enviado por Botana y reproducido en Desayuno Americano mostró un mensaje en el que ella se refirió de forma crítica a la denunciante y afirmó que ya habían llegado a un acuerdo.
El caso fue difundido en LAM el 16 de diciembre por Ángel de Brito, quien relató que la mujer había intentado dar una nota pero que finalmente aceptó un arreglo judicial. La denuncia se tramita en el Juzgado Nacional de Primera Instancia Número 45 e incluye, además de los reclamos salariales, declaraciones de la víctima sobre comportamientos de observación hacia partes del cuerpo por parte de Solá, conducta que ella dijo que la incomodó y que la llevó a cambiar su manera de arreglarse para ir al trabajo.
Según lo informado, la ex empleada firmó un acuerdo extrajudicial por un monto cercano a 50 millones de pesos, con una primera entrega de 22 millones y el resto pactado en cuotas en dólares. Los hechos y los términos del acuerdo fueron comunicados por las partes a través de sus representantes legales.


