15 de enero de 2026
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Milei asiste a cumbre opaca del Mercosur

El presidente Javier Milei participará este sábado en la Cumbre del Mercosur, que llega marcada por la decisión de la Unión Europea de postergar hasta enero la firma del acuerdo con el bloque sudamericano.

Lo que debía ser una rúbrica histórica en Foz de Iguazú, con el presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva como anfitrión, se convirtió en un encuentro con menor brillo político y con riesgo de que se profundicen las diferencias ideológicas entre los socios.

La postergación fue anunciada por la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, tras la cumbre de líderes, y responde a una ruptura interna provocada en gran parte por las masivas protestas de agricultores en Bruselas, que rechazan el pacto.

A pesar del apoyo de países como Alemania y España, la falta de consenso impidió avanzar con la firma.

Un factor clave fue la posición de la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, quien, en línea con la reserva expresada por el presidente francés Emmanuel Macron, pidió unas semanas adicionales para incorporar salvaguardias que calmen las protestas agrícolas.

Las movilizaciones en Bruselas incluyeron bloqueos de tractores e incidentes frente a sedes oficiales, generando presión política que los líderes europeos tuvieron en cuenta.

Ese contexto añade tensión a la relación ya distante entre Javier Milei y Luiz Inácio Lula da Silva.

Desde la campaña de 2023, el vínculo entre ambos presidentes estuvo atravesado por diferencias ideológicas y declaraciones cruzadas.

Milei llegó a calificar a Lula de “corrupto” y “comunista”, mientras que el gobierno brasileño adoptó una actitud pragmática y, en un inicio, envió delegaciones de menor jerarquía a Buenos Aires.

Aunque la relación institucional se mantuvo por razones comerciales —Brasil es el principal socio de Argentina— la afinidad personal es nula.

La cumbre de Foz de Iguazú será una de las pocas ocasiones para un encuentro cara a cara, y la ausencia de la firma con la UE resta al evento el símbolo diplomático que Lula esperaba exhibir.

Para Milei, el aplazamiento europeo es además un elemento central de su narrativa de gobierno. Llega a Brasil con una agenda apretada y un discurso confrontativo sobre la estructura del Mercosur.

Según fuentes oficiales, Milei aprovechará el vacío dejado por la postergación para reiterar que el Mercosur funciona como una “barrera al comercio” y como un organismo “excesivamente burocrático” que limita el desarrollo soberano de sus miembros.

Su objetivo declarado es obtener mayor flexibilidad regulatoria que permita a Argentina negociar acuerdos bilaterales fuera del bloque, lo que considera necesario para avanzar en una aproximación estratégica con el gobierno de Estados Unidos.

La disputa tiene raíces en visiones distintas sobre el Mercosur: para la diplomacia brasileña es un instrumento de proyección geopolítica y protección industrial; para el equipo económico de Milei es una unión aduanera imperfecta que aumenta los costos de producción.

Milei planteará la posibilidad de reducir aranceles de forma unilateral, algo que actualmente está limitado por las normas internas del bloque.

La paralización del acuerdo con la UE sirve en su discurso para afirmar que el Mercosur queda condicionado por los tiempos y decisiones de terceros, perdiendo oportunidades en mercados más dinámicos.

Expectativas para este sábado

En la reunión del sábado, Milei compartirá la mesa con Lula, Yamandú Orsi (Uruguay) y Santiago Peña (Paraguay).

El contraste de posiciones será evidente: Lula buscaba consolidar su liderazgo con el acuerdo europeo, pero la postergación reduce su influencia como mediador.

En ese vacío, Milei intentará imponer su tesis de que el Mercosur ha “incumplido su objetivo original” y que la solución es una desregulación amplia del mercado común.

La estrategia de la Casa Rosada, respaldada por el canciller Pablo Quirno, apunta a que el reclamo de apertura económica no se limite a la retórica, sino que se traduzca en presiones técnicas concretas. La consigna de “apertura o intrascendencia” resume la postura que la delegación argentina pretende defender de cara a 2026 y a futuras negociaciones en Bruselas.

En síntesis, la cumbre de Foz de Iguazú se perfila como un escenario de transición en el que la desconfianza entre Milei y Lula convive con la fatiga de un tratado que lleva 25 años sin resolverse plenamente.

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