La firma del acuerdo de libre comercio entre la Unión Europea y el Mercosur fue postergada, según anunció la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, lo que dejó la cumbre de líderes en Foz de Iguazú sin resoluciones definitivas. Bruselas propuso el 12 de enero como nueva fecha, pero las repetidas demoras han generado escepticismo entre las cancillerías del bloque sudamericano.
El aplazamiento obedece a presiones de Francia e Italia, expresadas en la reciente cumbre en Bruselas, donde la Comisión informó que era necesario adoptar nuevas salvaguardas antes de firmar. Estas medidas, aún pendientes de aprobación por el Consejo y el Parlamento Europeo, incluyen mecanismos de vigilancia de los mercados y la posibilidad de suspender importaciones de productos sensibles en caso de distorsiones que afecten a productores europeos. La primera ministra italiana, Giorgia Meloni, pidió al presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, un aplazamiento de entre una semana y un mes para calmar a agricultores italianos.
En Foz de Iguazú, el presidente argentino Javier Milei decidió asistir a la cumbre, acompañado por los mandatarios de Paraguay, Uruguay y Bolivia. Su presencia —que inicialmente había puesto en duda— fue interpretada como un gesto político hacia Brasil, socio comercial clave de Argentina, y en la expectativa de que el anuncio del tratado tenga lugar bajo la presidencia pro tempore de Paraguay durante los próximos seis meses.
Italia confirmó las gestiones de Meloni y reiteró su disposición a firmar una vez atendidas las demandas agrícolas, alineándose con la postura de Francia, Polonia y Hungría. Esa coalición impidió la votación prevista en el Consejo de la UE, al reunir el mínimo requerido para bloquear decisiones, lo que supuso un revés para la Comisión y para países como Alemania, España y naciones nórdicas, que defendían la aprobación inmediata.
La disputa provocó además protestas en Bruselas: unas 7.300 personas y alrededor de 50 tractores se concentraron frente a la sede de la reunión, según la policía local. Los agricultores europeos temen que el acuerdo facilite la entrada de productos sudamericanos —carne vacuna, azúcar, arroz, miel y soja— producidos bajo normativas que consideran menos estrictas.
El presidente francés, Emmanuel Macron, confirmó que su país no apoyará el acuerdo en su forma actual, pese a las modificaciones del Parlamento Europeo. Macron dijo que el pacto no puede firmarse tal como está y rechazó intentos de forzarlo. Lula declaró que esperaba la oposición francesa, aunque le sorprendió la postura italiana, e informó que habló incluso con la primera dama francesa intentando persuadir a Macron.
En lo regional, Milei buscará en la cumbre promover una mayor flexibilización del Mercosur para permitir acuerdos bilaterales y avanzar en tratados con Emiratos Árabes Unidos, Canadá y Japón, coherente con su agenda de libre mercado. La delegación argentina también planteará en la cumbre denuncias sobre violaciones de derechos humanos en Venezuela y pedirá la liberación del gendarme Nahuel Gallo, tema que podría causar tensiones diplomáticas con Brasil pero sin confrontación abierta.
El acuerdo UE–Mercosur facilitaría a la UE aumentar exportaciones de vehículos, maquinaria, vinos y licores a la región, pero las exigencias de Francia e Italia sobre cláusulas de salvaguardia, controles de importación y normas para productores del Mercosur fueron clave en el aplazamiento.
La reunión de cancilleres
Como antesala de la cumbre, el canciller argentino Pablo Quirno participó en la reunión del Consejo del Mercado Común (CMC) del Mercosur en Foz de Iguazú, donde se reclamó modernización económica del bloque y se reafirmó la posición argentina sobre la soberanía de las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sándwich del Sur, así como de los espacios marítimos circundantes.
Quirno subrayó la necesidad de adaptar la normativa del Mercosur y fortalecer la integración regional, señalando que la postergación del acuerdo con la UE obliga a repensar las prioridades de inserción internacional. Agradeció el respaldo de los Estados Partes y Asociados a la postura argentina sobre los territorios en disputa y calificó como incompatibles con resoluciones de la ONU los actos unilaterales del Reino Unido.
También reclamó la liberación inmediata del gendarme Nahuel Gallo, detenido en Venezuela, y denunció su situación como una desaparición forzada. En materia comercial, Quirno pidió revisar el Arancel Externo Común y eliminar barreras al comercio intrazona para mejorar previsibilidad, acceso a insumos estratégicos y competitividad regional.
El canciller sostuvo que la demora en la firma del acuerdo debe aprovecharse para ajustar la estrategia de relacionamiento externo del bloque y avanzar hacia esquemas bilaterales más ágiles y orientados a resultados. Además, expresó preocupación por la situación en Venezuela —suspendida del Mercosur por incumplimientos— y ratificó el compromiso argentino de reforzar la cooperación regional contra el crimen organizado transnacional.
Finalmente, Quirno pidió un uso más racional y eficiente de los recursos del Mercosur para optimizar la estructura y gestión del bloque y traducir los esfuerzos institucionales en resultados concretos.


