San Nicolás. Martín Cabrera.
Estudiantes venció a Platense 2-1 y se quedó con el Trofeo de campeón, alcanzando su segundo título en una semana y el quinto bajo la dirección de Eduardo Domínguez. El equipo, que ya llevaba un mes muy exigente de competencia, aseguró el triunfo con dos goles de Lucas Alario en los minutos finales, después de haberse puesto en ventaja Platense con un remate de Franco Zapiola al inicio del segundo tiempo.
El encuentro estuvo marcado por la fricción y la intensidad más que por el juego fluido. En el primer tiempo predominó la lucha en el mediocampo; Platense encontró mayores espacios y apostó a la presión física, mientras que Estudiantes sufrió la ausencia de Tiago Palacios y mostró falta de claridad para manejar la pelota. Edwuin Cetré fue la principal amenaza visitante, mientras que Guido Carrillo generó poco en ataque por la constante marcación.
Al comienzo del complemento, un rechazo defectuoso terminó en el gol de Zapiola a los cinco minutos, lo que fortaleció a Platense. Estudiantes, visiblemente fatigado tras un calendario exigente, buscó ordenarse con posesión y centros al área pero sin eficacia inicial. Con el ingreso de suplentes y algunos ajustes tácticos, el equipo mejoró en la recta final: primero llegó el empate de Alario, tras una asistencia de Fabricio Pérez, y en el tiempo de descuento el propio Alario conectó un tiro de esquina para establecer el 2-1 definitivo.
Las modificaciones de Domínguez resultaron decisivas: el equipo mostró mayor comportamiento colectivo y capacidad de reacción en los últimos minutos. Con este título, Estudiantes suma además plazas para competiciones internacionales y cierra el año con una cosecha notable, ampliando sus logros bajo la conducción actual (16 títulos oficiales según un conteo, o 19 si se incluyen etapas amateur y determinadas copas nacionales). En síntesis, el equipo remontó un partido complicado y confirmó su buen momento a nivel institucional y deportivo.


