El expresidente de Brasil Jair Bolsonaro, condenado a 27 años de prisión por su implicación en el intento de golpe de Estado tras las elecciones de 2022, será sometido a dos intervenciones quirúrgicas: una para corregir una hernia inguinal bilateral y otra para tratar crisis persistentes de hipo, informó este domingo su equipo médico en un comunicado a medios locales.
Los procedimientos se efectuarán de forma simultánea y exigirán la internación del exmandatario. Los médicos no han precisado aún la fecha de la operación ni la duración estimada de la hospitalización. El parte está firmado por el cirujano Claudio Birolini y el cardiólogo Leandro Echenique, quienes lo atienden desde su detención.
La primera intervención es una reparación de hernia inguinal bilateral, una condición que, según los médicos, se ha agravado en los últimos meses. La segunda consiste en un bloqueo anestésico del nervio frénico, una técnica destinada a reducir crisis de hipo persistente, trastorno que Bolsonaro ha sufrido de forma recurrente y que ha sido registrado en apariciones públicas recientes.
La autorización para las cirugías fue otorgada el viernes por el Tribunal Supremo tras recibir un informe médico de la Policía Federal que certificó la necesidad de la intervención. Bolsonaro está detenido desde finales de noviembre en una sede de la Policía Federal en Brasilia, bajo custodia especial.
En la misma resolución, el juez Alexandre de Moraes rechazó un nuevo pedido de prisión domiciliaria presentado por la defensa. El magistrado sostuvo que no existe fundamento legal para conceder ese beneficio y señaló el “reiterado incumplimiento de las medidas cautelares” impuestas previamente, entre ellas el uso obligatorio de una tobillera electrónica.
La detención de Bolsonaro se produjo luego de que las autoridades detectaran un intento de dañar el dispositivo de monitoreo (la tobillera electrónica), hecho que el Supremo consideró una violación directa de las condiciones de su libertad mientras avanzaban las causas en su contra. Ese episodio fue determinante para ordenar su encarcelamiento efectivo.
El expresidente, de 70 años, presenta desde hace años un cuadro médico complejo. Desde 2018 ha sido sometido a varias cirugías abdominales y padece episodios frecuentes de vómitos, mareos y obstrucciones intestinales, secuelas que se atribuyen al atentado con arma blanca que sufrió durante la campaña electoral de ese año.
Pese a esos antecedentes, el Tribunal Supremo ha sostenido repetidamente que su estado de salud puede ser atendido dentro del sistema penitenciario o, cuando sea necesario, mediante internaciones hospitalarias bajo custodia, sin que ello justifique automáticamente la concesión de prisión domiciliaria.
Bolsonaro gobernó Brasil entre 2019 y 2022 y fue condenado este año por su papel en la deslegitimación del proceso electoral y en la articulación política y discursiva que precedió al asalto a las sedes del Congreso, el Palacio del Planalto y el Supremo Tribunal Federal el 8 de enero de 2023.
La sentencia establece que el entonces líder de la ultraderecha promovió un clima de ruptura institucional, desconoció sistemáticamente el resultado de las elecciones que dieron la victoria a Luiz Inácio Lula da Silva y mantuvo vínculos con sectores que impulsaron la intentona golpista.
Desde su detención, el caso Bolsonaro se ha convertido en un foco de tensión constante en la política brasileña. Sus aliados denuncian persecución judicial, mientras que el Supremo sostiene que las decisiones adoptadas responden a criterios legales y buscan preservar el orden constitucional.
Las próximas cirugías constituyen un nuevo episodio en un proceso que combina causas penales, disputas políticas y seguimiento médico continuo, en un contexto en el que la Justicia brasileña pretende dejar claro que ni la investidura anterior ni el deterioro de la salud eximen del cumplimiento efectivo de una condena firme.


