El Gobierno de Japón advirtió este lunes que intervendrá ante movimientos unilaterales del yen, que siguió depreciándose en los mercados de divisas pese a la reciente subida de las tasas de interés por parte del Banco de Japón (BoJ). La advertencia llega en un contexto de inflación persistente y creciente atención sobre la política monetaria del país.
El viceministro de Finanzas para Asuntos Internacionales, Atsushi Mimura, expresó su inquietud por la evolución de la moneda y adelantó que el Ejecutivo actuará frente a fluctuaciones que considere excesivas. “Nos preocupan los movimientos unilaterales y rápidos” del yen, declaró Mimura ante la prensa, y añadió que el Gobierno tomará “medidas apropiadas contra los movimientos excesivos” de la divisa, según informó la agencia Kyodo.
En ocasiones anteriores, advertencias similares por parte de funcionarios del Ministerio de Finanzas precedieron a intervenciones directas del Gobierno en el mercado cambiario para limitar oscilaciones abruptas del yen. Este lunes la moneda se negociaba alrededor de 157,2 yenes por dólar, su nivel más bajo en un mes, lo que evidencia la presión sobre el tipo de cambio.
La debilidad del yen también se observó frente al euro, acercándose a su mínimo histórico al cotizarse en torno a 184,2 yenes por euro. Estos niveles reactivaron las alertas oficiales sobre los posibles efectos de la depreciación en la estabilidad financiera y en la economía en general.
La caída del yen se produjo a pesar de que el Banco de Japón elevó la tasa de interés de referencia la semana pasada, fijándola en 0,75%, el nivel más alto en tres décadas, en un intento por contener la inflación persistente que afecta a la economía japonesa.
Tras el anuncio, el gobernador del BoJ, Kazuo Ueda, señaló que los tipos de interés reales siguen “extremadamente bajos” y que las decisiones futuras del banco dependerán de la evolución de las condiciones económicas. Los mercados interpretaron ese mensaje como una señal de cautela respecto al ritmo de nuevos aumentos de tasas.
La lectura prudente del comunicado del banco central provocó ventas adicionales de yenes en los mercados de divisas y, al mismo tiempo, impulsó subas destacadas en la Bolsa de Tokio, donde las empresas exportadoras se beneficiaron de un yen débil al mejorar la competitividad de sus productos en el exterior y aumentar en moneda local el valor de sus ingresos internacionales.
En el mercado de deuda, la inquietud de los inversores se reflejó en un alza de los rendimientos: el bono del Gobierno japonés a diez años alcanzó el 2,095%, su nivel más alto desde 1999. Ese incremento fue interpretado como una señal de preocupación sobre la situación fiscal del país.
Japón sigue siendo la economía desarrollada con mayor nivel de endeudamiento, y la atención se intensificó ante los ambiciosos planes de gasto del nuevo Gobierno liderado por la primera ministra Sanae Takaichi. Las expectativas de mayor gasto público alimentaron dudas sobre la sostenibilidad fiscal a largo plazo y aumentaron la presión en el mercado de bonos.
(Con información de EFE)


