La esquiadora estadounidense Lindsey Vonn confirmó su presencia en sus quintos Juegos Olímpicos de Invierno tras ser incluida en el equipo nacional. A los 41 años y después de más de cinco años alejada de la alta competición, Vonn regresa tras una retirada prolongada y una reconstrucción de la rodilla derecha. Esta temporada se presenta como líder de la Copa del Mundo de descenso, con cuatro podios y una victoria reciente en Saint Moritz.
La Federación de Esquí de Estados Unidos oficializó su convocatoria, basada en los resultados logrados en el circuito internacional. Vonn obtuvo plaza para la prueba de descenso olímpico, programada para el 8 de febrero de 2026 en Cortina d’Ampezzo, pista donde ha logrado buena parte de sus éxitos: doce triunfos, seis en descenso y seis en supergigante.
Vonn debutó en unos Juegos Olímpicos en 2002, en Salt Lake City, con 17 años, y terminó sexta en la combinada. En Turín 2006 sufrió una caída en un entrenamiento previo al descenso que la llevó al hospital; aun así compitió con una contusión en la cadera, finalizó octava y recibió el Premio al Espíritu Olímpico de Estados Unidos.
El punto más alto de su trayectoria olímpica fue Vancouver 2010, donde ganó el oro en descenso y el bronce en supergigante. En Pyeongchang 2018 logró otro bronce en descenso. Se perdió Sochi 2014 por una lesión en la rodilla derecha. Además, en Pyeongchang vivió un momento personal significativo al esparcir parte de las cenizas de su abuelo cerca de las pistas del Centro Alpino Jeongseon.
Su regreso a la competición sorprendió a muchos. Tras retirarse en 2019 con un palmarés de 82 victorias en la Copa del Mundo, reapareció la temporada pasada obteniendo un cuarto puesto en el supergigante de Sankt Anton y un segundo lugar en el supergigante de las finales en Sun Valley. En la presente campaña confirmó el buen momento con la victoria en Saint Moritz, su triunfo número 83 en la Copa del Mundo, y resultados destacados en las pruebas siguientes.
La hazaña de Vonn adquiere mayor relevancia por sus antecedentes clínicos: ha sufrido múltiples lesiones graves, incluida la rotura del ligamento cruzado anterior de la rodilla derecha en 2013. El año pasado se sometió a una reconstrucción en esa misma articulación, con la implantación de dos piezas de titanio. A pesar de ello, ha vuelto a competir al más alto nivel.
Con 41 años y una rodilla reconstruida, Vonn se convirtió en la esquiadora más veterana en ganar una prueba de la Copa del Mundo, superando marcas previas como la de la italiana Federica Brignone y la plusmarca absoluta del suizo Didier Cuche. Su victoria en Saint Moritz la dejó a tres triunfos de igualar al sueco Ingemar Stenmark y a 21 de la estadounidense Mikaela Shiffrin, líder histórica de la Copa del Mundo.
En lo personal, nació como Lindsey Caroline Kildow en St. Paul, Minnesota. Adoptó el apellido Vonn tras casarse con Thomas Vonn, exintegrante del equipo estadounidense y que fue su entrenador. Mantuvo una relación distante con su padre, Alan Kildow. Su madre, Linda, falleció en 2012 por esclerosis lateral amiotrófica (ELA) y, por línea materna, tiene ascendencia noruega. En los últimos meses su entrenador ha sido el noruego Aksel Lund Svindal, doble campeón olímpico y quíntuple campeón mundial.
Su palmarés incluye un título olímpico, dos oros mundiales, once medallas en grandes eventos y cuatro Globos de Cristal generales de la Copa del Mundo. Vonn posee récords específicos en disciplinas: 44 victorias en descenso y 28 en supergigante, así como ocho y cinco Globos de Cristal en esas especialidades, respectivamente.
En 2019 recibió el Premio Princesa de Asturias de los Deportes, siendo la única deportista de invierno en obtener esa distinción. Tras su retiro se mantuvo alejada de la competición hasta su regreso la temporada pasada, cuando volvió con resultados destacados que confirmaron su vigencia.
En la presente temporada lidera la clasificación de la Copa del Mundo de descenso con 180 puntos, 35 más que la alemana Emma Aicher, quien quedó a 24 centésimas de arrebatarle la victoria en Saint Moritz. En la general femenina manda Mikaela Shiffrin con 458 puntos, mientras que en la rama masculina el suizo Marco Odermatt sigue como líder.
En sus redes sociales Vonn expresó su satisfacción por volver a ser olímpica: “Me siento honrada de poder representar a mi país una vez más, en mis quintos y últimos Juegos Olímpicos. Cuando tomé la decisión de volver, siempre tuve un ojo puesto en Cortina porque es un lugar muy especial para mí. Aunque no puedo garantizar ningún resultado, puedo garantizar que daré lo mejor de mí cada vez que salga de la puerta de salida. No importa cómo terminen estos Juegos, siento que ya he ganado”.
El 8 de febrero de 2026 Lindsey Vonn competirá de nuevo en Cortina d’Ampezzo, escenario que la ha visto triunfar en numerosas ocasiones. Su trayectoria, marcada por la resiliencia, el trabajo y los éxitos, suma un nuevo capítulo en la historia del esquí alpino.


