Shawqi Abu Nasira, líder de las “Fuerzas de la Patria Libre”, una milicia opuesta a Hamas en el este de Khan Younis, Franja de Gaza, denunció que integrantes del grupo ingresaron a su domicilio el lunes, secuestraron a su esposa y se llevaron dinero, un bidón de gas y paneles solares.
El hecho forma parte de una prolongada disputa entre facciones palestinas en la Franja, donde Hamas ejerce el control desde 2007 y reprime a grupos opositores. La tensión ha aumentado por la persecución de cualquier intento de organizarse armadamente fuera del aparato de Hamas, especialmente en áreas urbanas del sur como Khan Younis.
La acción contra la familia de Abu Nasira se produce en un momento en que Hamas despliega unidades especiales para mantener el control político y social, particularmente frente a grupos acusados de colaborar con Israel o de desafiar su autoridad. Las “Fuerzas de la Patria Libre” son uno de los intentos recientes por establecer polos de poder alternativos dentro del enclave.
Acusaciones cruzadas y versiones encontradas
El martes, en declaraciones a Jusoor News, Abu Nasira dijo: “No sé si esto es el reinado de la ley o el del robo”. Su apreciación reflejó desconfianza e impunidad respecto a las actuaciones de Hamas en la zona.
La unidad Sahm 103 de Hamas, dedicada a identificar y perseguir a gazatíes acusados de colaborar con Israel, informó en su canal de Telegram que detuvo a la esposa y al hijo de Abu Nasira. Según esa versión, los familiares tenían en su poder 700.000 séqueles —unos USD 220.000— que, afirman, estaban destinados a “uno de los grupos saboteadores en la Franja”.
La acusación de manejo de fondos y apoyo a grupos hostiles ha sido usada con frecuencia por Hamas para justificar la represión de movimientos opositores internos. Las declaraciones de la unidad Sahm 103 muestran la disposición de Hamas a emplear métodos de inteligencia y coerción para neutralizar competidores armados o políticos. El incidente subraya la fragmentación interna en Gaza y la vigilancia constante de Hamas sobre redes a las que acusa de desestabilizar la zona, en un contexto marcado por enfrentamientos reiterados y denuncias de abusos.
La cifra de 700.000 séqueles incautados y la intervención de Sahm 103 evidencian el uso de recursos por parte de Hamas para controlar presuntos flujos ilícitos y sancionar a adversarios internos.


