15 de enero de 2026
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Trump aseguró que objetivos del Estado Islámico atacados en Nigeria fueron diezmados

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, declaró en una entrevista con Politico que los recientes ataques aéreos contra campamentos del grupo Estado Islámico (EI) en Nigeria destruyeron sus bases operativas. Según Trump, la decisión de bombardear respondió a lo que describió como una “amenaza existencial” para la población cristiana en el país y calificó la situación de “genocidio”. El mandatario afirmó que la operación fue planeada como un “regalo de Navidad” y que las fuerzas estadounidenses impactaron con contundencia los objetivos seleccionados.

“Lo iban a hacer antes”, dijo Trump en la entrevista. “Y yo dije: ‘No, vamos a dar un regalo de Navidad’… No creían que eso iba a suceder, pero los golpeamos con fuerza. Todos los campamentos fueron diezmados”, agregó, según la publicación.

Tras los ataques, Trump señaló que la acción militar buscaba frenar la campaña de violencia dirigida contra comunidades cristianas. En semanas recientes ha criticado al gobierno nigeriano por no contener la inseguridad y los ataques de grupos extremistas; esas críticas motivaron instrucciones al Pentágono para planificar operaciones y la imposición de restricciones de visado a nigerianos implicados en agresiones contra cristianos. El Departamento de Estado de EE. UU. incluyó además a Nigeria en la lista de “países de especial preocupación” en el marco de la Ley de Libertad Religiosa Internacional.

El Ministerio de Información de Nigeria informó que los ataques se realizaron en la región noroeste del país durante el día de Navidad, empleando misiles guiados por GPS lanzados desde aviones no tripulados MQ-9 Reaper. El comunicado oficial indicó que 16 municiones de precisión impactaron contra elementos vinculados al Estado Islámico que intentaban entrar en territorio nigeriano por el corredor del Sahel. El ministro Mohammed Idris precisó que los proyectiles partieron de plataformas marítimas en el Golfo de Guinea tras labores de inteligencia y reconocimiento. Imágenes difundidas por el gobierno estadounidense muestran los misiles siendo disparados desde un buque con bandera de Estados Unidos.

El gobierno nigeriano señaló que los restos de las municiones cayeron en la localidad de Jabo, en el área de Tambuwal (estado de Sokoto), y en Offa, en el estado de Kwara. Idris afirmó que no se registraron víctimas civiles por la operación. Un funcionario del Departamento de Defensa de Estados Unidos, citado por AP bajo condición de anonimato, señaló que la coordinación entre ambos países incluyó intercambio de inteligencia y que los ataques contaron con la aprobación explícita de las autoridades nigerianas.

Las autoridades nigerianas destacaron la “plena participación de las Fuerzas Armadas de Nigeria” y dijeron que el presidente Bola Tinubu aprobó la operación conjunta. El Ministerio de Asuntos Exteriores de Nigeria sostuvo que la cooperación con Estados Unidos se desarrolló conforme al derecho internacional, con respeto por la soberanía y compromiso compartido con la seguridad regional y global. Desde la perspectiva estadounidense, Trump aseguró que los ataques demostraron la capacidad militar de EE. UU. y la determinación de su gobierno para impedir el avance del extremismo violento en Nigeria.

La operación se enmarca en un contexto de inseguridad persistente en Nigeria, donde actúan múltiples grupos armados con motivaciones diversas. Desde 2009 el país enfrenta una insurgencia en la que participan al menos dos organizaciones afiliadas al EI: la Provincia de África Occidental del Estado Islámico (escisión de Boko Haram en el noreste) y el grupo Lakurawa, activo en el noroeste. Analistas de seguridad, como Malik Samuel del centro Good Governance Africa, indicaron que los bombardeos estadounidenses podrían haber tenido como objetivo principal a Lakurawa, que en el último año aumentó su capacidad letal y control territorial en Sokoto y otras zonas. Los conflictos en Nigeria combinan factores religiosos, rivalidades comunales, disputas entre agricultores y pastores y enfrentamientos étnicos, lo que genera un panorama complejo de amenazas para la población civil.

(Con información de AFP y AP)

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