15 de enero de 2026
Buenos Aires, 22 C

Mujer de Beachy Head: nuevos hallazgos sobre su origen

Un estudio reciente de ADN antiguo ha aclarado uno de los debates más conocidos de la arqueología británica: el origen de la llamada Mujer de Beachy Head.

Los resultados, publicados en el Journal of Archaeological Science y difundidos por el Museo de Historia Natural de Londres, indican que los restos pertenecen a una persona originaria del sur de Gran Bretaña en época romana, descartando interpretaciones previas que la situaban en África subsahariana o en el Mediterráneo.

El esqueleto fue identificado en 2012 entre las colecciones del Ayuntamiento de Eastbourne, en el sur de Inglaterra. La caja que lo contenía sugiere que el hallazgo original se registró en la década de 1950 en el cabo Beachy Head, un lugar con larga actividad arqueológica, aunque no existen registros detallados de aquella excavación.

El fechado por radiocarbono, efectuado en la Universidad de Oxford, situó su vida entre los años 129 y 311 d.C., durante la ocupación romana de Britania. La proximidad a asentamientos rurales y a villas romanas refuerza la relevancia del hallazgo para conocer la vida cotidiana en la provincia romana.

Tras su redescubrimiento, la Mujer de Beachy Head captó la atención de científicos y del público. En 2013, análisis morfométricos indicaron que rasgos craneales podían asociarse con poblaciones del África subsahariana, interpretación que la convirtió en un símbolo de diversidad en la Britania romana y que se difundió en medios, exposiciones y materiales educativos.

Estudios posteriores, incluidos análisis isotópicos y ADN preliminar, apuntaron a una posible procedencia mediterránea, concretamente de Chipre, pero esos resultados se basaban en datos limitados y no permitían conclusiones firmes. Así, el origen siguió siendo objeto de debate durante más de una década.

La resolución llegó con técnicas avanzadas de secuenciación de ADN antiguo, dirigidas por la Dra. Selina Brace y el Dr. William Marsh del Museo de Historia Natural, en colaboración con Andy Walton del University College London. Extrajeron ADN del hueso petroso y aplicaron métodos de captura diseñados para material degradado, obteniendo cobertura suficiente para comparaciones genéticas.

El análisis genético muestra que la Mujer de Beachy Head tiene una afinidad muy cercana a la de individuos de la Britania rural romana y a la población británica actual. No se hallaron señales de mezcla reciente con poblaciones africanas ni mediterráneas. El Dr. Marsh señaló que, con técnicas genéticas modernas, pudieron confirmar que su ascendencia es muy similar a la de otros individuos locales de la época romana.

El estudio osteológico estimó que murió entre los 18 y 25 años y que medía alrededor de 1,52 m. Se observó una lesión cicatrizada en la pierna, indicativa de una herida grave sufrida en vida.

Los análisis isotópicos de estroncio y oxígeno en el esmalte dental indican que creció en la costa sur de Inglaterra. Los valores de carbono y nitrógeno en los huesos apuntan a una dieta rica en mariscos, congruente con un entorno costero.

La reconstrucción facial actualizada en 2025, apoyada en los datos genéticos, sugiere piel de tono intermedio, ojos azules y cabello claro, rasgos que difieren de las primeras representaciones basadas únicamente en la morfología craneal.

Este caso evidencia las limitaciones de las estimaciones de ascendencia basadas en características craneales, métodos cuya precisión es discutible y que están vinculados a conceptos obsoletos de raza. El estudio subraya que la variabilidad genética humana no encaja en categorías raciales discretas y que los rasgos físicos varían dentro y entre poblaciones.

La Dra. Brace destacó que el conocimiento científico evoluciona continuamente y que es responsabilidad de la comunidad investigadora seguir buscando respuestas. El avance de la genética y del análisis de ADN antiguo permite corregir interpretaciones previas y matizar la historia de migraciones y diversidad en la antigüedad.

La reinterpretación de la Mujer de Beachy Head ha influido en el debate sobre diversidad e identidad en la historia británica. Aunque inicialmente se presentó como una de las primeras personas de origen africano en la isla, los nuevos hallazgos muestran cómo las interpretaciones pueden cambiar con métodos más precisos.

Los resultados no niegan la existencia de contactos y migraciones en la época romana, pero subrayan la importancia de la revisión científica y de comunicar los hallazgos con transparencia, incluso cuando las conclusiones cambian con el tiempo.

En conjunto, el caso de la Mujer de Beachy Head ejemplifica que la investigación histórica es un proceso de revisión continua, en el que cada nuevo análisis fortalece una comprensión más rigurosa y equilibrada del pasado.

Artículo anterior

Puntos clave del Presupuesto 2026 aprobado por el Congreso

Artículo siguiente

Christian Petersen trasladado a Buenos Aires en estricta reserva

Continuar leyendo

Últimas noticias