Ayer por la tarde se realizó una movilización en Villa Bosch.
Familiares, amigos y colegas del bombero Matías Di Paolo —quien falleció tras ser atropellado mientras intervenía en un incendio en la intersección de avenida Márquez y Ruta 201— se concentraron en Santos Vega y Del Kaiser, en Villa Bosch, para reclamar justicia y una condena ejemplar para el conductor involucrado.
Resumen de la tragedia
Un operativo rutinario del Cuerpo de Bomberos Voluntarios de Tres de Febrero se convirtió en una de las peores tragedias de la institución.
El 15 de diciembre, cerca de las 20:40, una dotación trabajaba en la intersección de la Ruta 201 y avenida Márquez, en una zona limítrofe entre Hurlingham, Morón y Tres de Febrero. Mientras combatían un incendio en pastizales, un Volkswagen Vento conducido por César Alejandro Cervantes embistió a cuatro bomberos que participaban del operativo. El impacto arrojó a los cuatro sobre la cinta asfáltica, provocando heridas de extrema gravedad.
Matías Di Paolo, de 33 años, fue trasladado al Hospital Bocalandro, donde llegó sin signos vitales. Sus tres compañeros sobrevivieron al choque pero presentan lesiones de consideración.
Micaela Quipildor, de 25 años y pareja de Di Paolo, sufrió la amputación de una pierna y permanece internada. Milagros Xiomara Barrionuevo, de 30 años, también perdió una pierna. El otro bombero afectado, Mateo Henri, de 21 años, sufrió fracturas graves en ambos fémures.
El proceso judicial
Aunque las pruebas de alcoholemia resultaron negativas, el Juzgado de Garantías N°4 de Morón, a pedido de la fiscalía, ordenó la detención del conductor.
La imputación se fundamenta en que el conductor habría incumplido el deber de cuidado en una zona de emergencia activa. Según la resolución, Cervantes habría podido prever la posibilidad de muerte y lesiones por la presencia de balizas y personal en el lugar, sin embargo no redujo la velocidad ni modificó su trayectoria, asumiendo así el riesgo del resultado.
El abogado de la familia de la víctima, Adrián Rodríguez, declaró que no se trató de un accidente común: cuatro bomberos realizaban tareas en una zona de emergencia y fueron atropellados; uno de ellos murió y los demás sufrieron lesiones gravísimas, incluidas amputaciones. Señaló que la Justicia ordenó la detención del conductor y lo imputó por homicidio y lesiones bajo la figura del dolo eventual.
Rodríguez añadió que el tribunal entendió que el conductor asumió el riesgo de provocar muertes, al continuar la marcha a pesar de la visibilidad del operativo.
La tía de Matías expresó en términos similares que, según su relato, el conductor aceleró e incumplió normas de tránsito, y sostuvo que quien decide correr debe hacerse responsable de las consecuencias.
Comentó además que testimonios indican que el vehículo participaba de una picada con otra camioneta de dominio aún no determinado, y que ambos rodados circulaban a alta velocidad; esa versión, dijo, refuerza la hipótesis de velocidad excesiva en las condiciones del lugar.
La familiar pidió la máxima pena, argumentando que la conducta del conductor privó a una familia de un ser querido y afectó a otras familias, y consideró injustificable una sanción que no refleje la gravedad del hecho.
Finalmente, afirmó que un automóvil puede convertirse en un arma según la velocidad y la conducta del conductor, y reclamó responsabilidad de quienes manejan. Indicó además que el imputado se niega a declarar, presumiblemente siguiendo el consejo de su defensa.
La situación del homicida vial
César Alejandro Cervantes permanece detenido y enfrenta cargos que podrían implicar una pena privativa de libertad de cumplimiento prolongado. Las familias de las víctimas se presentaron en el proceso amparadas por la Ley de Derechos de las Víctimas, buscando tanto la prosecución penal como el resarcimiento civil por los daños sufridos.


