Romina Peralta lidera un emprendimiento solidario que se ha convertido en un referente local en Lomas. Además de su actividad principal, impulsó un comedor comunitario llamado “Jóvenes hacia el futuro”, que, aunque aún no cuenta con un local fijo, funciona como un punto de encuentro y apoyo para vecinos del barrio. Esta iniciativa reúne recursos y esfuerzos para atender necesidades alimentarias y sociales de familias de la zona.
El proyecto se organiza de manera comunitaria: se convocan colaboradores del barrio para preparar y distribuir comidas, y se planifican acciones puntuales como cenas colectivas. Por ejemplo, está previsto un evento de fin de año en el que se entregarán alrededor de 200 viandas para que las familias puedan compartir una cena en el cierre de 2025. Ese tipo de actividades generan expectativas positivas en la comunidad y permiten llegar a muchas personas con recursos limitados.
Romina explica que su compromiso con la solidaridad tiene raíces personales. Aunque ella comenta que nunca vivió carencias, su madre trabajó durante muchos años como trabajadora social en el barrio, y de ella aprendió el valor de compartir. Además, el proyecto del comedor nació en parte gracias al trabajo junto al padre de sus hijos, quien es panadero; ambos repartían alimentos entre los chicos del barrio. Esa experiencia inicial se consolidó con el tiempo y hoy es una práctica habitual que articula esfuerzos de vecinos y voluntarios.
La iniciativa combina el enfoque de emprendimiento —la capacidad de organizar, gestionar recursos y sostener actividades en el tiempo— con una clara orientación social. Funciona como un espacio donde se atienden necesidades básicas, se promueve la convivencia y se fortalece el tejido comunitario. La entrega de viandas y la organización de eventos colectivos son acciones concretas que buscan mitigar las adversidades cotidianas y ofrecer un alivio inmediato a quienes más lo necesitan.
Además del aspecto alimentario, el comedor y las actividades asociadas tienen un efecto simbólico: profundizan lazos entre distintos sectores del barrio y fomentan la participación de adolescentes y familias en proyectos comunes. Las celebraciones, como los quince años que viven con entusiasmo muchas jóvenes del barrio, se ven envueltas por esa solidaridad que busca sumar alegría y dignidad en momentos importantes de la vida.
En resumen, el emprendimiento de Romina Peralta y el comedor “Jóvenes hacia el futuro” funcionan como una respuesta local a necesidades sociales mediante la colaboración vecinal. Aunque todavía carecen de un espacio fijo, continúan generando impacto a través de rondas de distribución de alimentos y eventos comunitarios que fortalecen el apoyo mutuo en el territorio.


