15 de enero de 2026
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Técnica argentina cultiva piel del paciente para tratar quemaduras

Una técnica de bioingeniería desarrollada en Argentina permite reconstruir la piel con células del propio paciente, logrando mayor elasticidad y una cicatrización más rápida en quemaduras y heridas crónicas. Es una alternativa personalizada que, en los casos realizados hasta ahora, supera en funcionalidad y resultado estético los tratamientos convencionales y reduce el riesgo de rechazo al prescindir de materiales sintéticos o de donantes.

Denominado cultivo dermo-epidérmico autólogo y desarrollado en el Hospital Italiano de Buenos Aires, el método consiste en obtener una pequeña muestra de piel que se cultiva en laboratorio sobre una base de plasma rico en plaquetas (PRP) procedente del mismo paciente.

La técnica genera piel compatible para cubrir lesiones sin recurrir a injertos de donante humano, animal ni a sustitutos sintéticos, lo que disminuye el riesgo de rechazo inmunológico y favorece una mejor integración biológica del tejido regenerado.

Según el hospital, usar el plasma autólogo como andamio es una diferencia importante frente a prácticas habituales en el exterior, que emplean mallas sintéticas o colágeno de origen animal.

El doctor Luis Mazzuoccolo, jefe del Servicio de Dermatología y del Equipo de Bioingeniería de Tejidos, explicó que la lámina de piel obtenida reproduce epidermis y dermis y alcanza niveles de elasticidad del 95%, frente al 75% que se consigue con injertos de piel artificial, lo que mejora la movilidad y la resistencia de las zonas tratadas.

Mazzuoccolo destacó que en quemaduras de tercer grado se pierden las tres capas cutáneas y que la dermis debe reemplazarse con rapidez, porque su pérdida total implica la pérdida de funciones como elasticidad y sensibilidad y puede acarrear consecuencias graves.

El proceso clínico se organiza en cuatro etapas principales.

Primero se extrae una fracción de piel de la región inguinal, seleccionada por su capacidad de cicatrización rápida y porque la intervención se puede realizar con anestesia local. Esa muestra se cultiva entre diez y diecisiete días sobre el PRP para favorecer el crecimiento celular. A continuación, la piel generada se aplica como autoinjerto sobre la lesión y se protege con un vendaje compresivo hasta la consolidación del injerto.

Según datos del hospital, la regeneración completa del tejido se alcanza entre 30 y 120 días después del procedimiento.

En declaraciones a Infobae, la doctora Anahí Belatti, jefa de Abordaje Integral en Cicatrización de Heridas, indicó que la técnica está destinada a pacientes cuya cicatrización se encuentra estancada en la etapa de epitelización, como los que presentan úlceras venosas, lesiones por presión, heridas atípicas y quemaduras de difícil resolución.

Belatti señaló que el ensayo inicial siguió un protocolo aplicado a cinco pacientes con úlceras de distintas etiologías que no respondían a tratamientos habituales; los cinco mejoraron de forma significativa, cuatro alcanzaron el cierre de la úlcera y ninguno presentó complicaciones ni en la herida ni en la zona donante, la cual se cerró con sutura borde a borde. Ninguno requirió internación.

Entre las ventajas, el hospital resaltó la reducción de costos respecto a los sustitutos dérmicos comerciales importados, ya que el desarrollo se realiza íntegramente en el laboratorio acreditado por INCUCAI y el Banco de Tejidos del hospital. Ese entorno asegura trazabilidad, cumplimiento normativo y seguridad del procedimiento.

El doctor Hernán Aguilar, director de la Unidad de Quemados, afirmó que el objetivo no es solo estético: buscan reducir complicaciones y mejorar la función motora en articulaciones y extremidades con pérdida total de piel. Según los resultados preliminares, el cultivo autólogo es más efectivo que los sustitutos artificiales en términos funcionales y de movilidad.

Aguilar indicó además que la técnica ayuda a disminuir el riesgo de infecciones, el dolor y la necesidad de controles médicos prolongados, lo que favorece una recuperación funcional más rápida.

El equipo multidisciplinario que lleva adelante el desarrollo integra dermatología, genética, medicina transfusional y cirugía plástica, lo que facilita el manejo de casos complejos y la formación de profesionales especializados en cicatrización de heridas.

La doctora Belatti señaló que la metodología podría replicarse en otras instituciones del país que cuenten con la infraestructura y los equipos de bioingeniería necesarios, lo que permitiría ampliar el acceso al tratamiento.

El cultivo de piel tiene antecedentes de varias décadas, como la técnica de Howard Green en los años 1970 y 1980. La innovación del Hospital Italiano radica en combinar un soporte biológico autólogo, la regeneración simultánea de dermis y epidermis, y la oferta de una alternativa local, más accesible y segura dentro del marco regulatorio vigente.

Esta tecnología fue diseñada para ampliar las opciones terapéuticas en pacientes con heridas complejas y representar una alternativa avanzada de medicina regenerativa en el sistema hospitalario argentino.

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