Rusia criticó el plan europeo de garantías de seguridad para Ucrania y advirtió que considerará como “objetivo legítimo” cualquier presencia militar occidental en ese país.
La reacción de Moscú reduce las expectativas de que la iniciativa pueda acercar el fin del conflicto más mortífero en Europa desde la Segunda Guerra Mundial, que se prolonga casi cuatro años.
Rusia mantiene los bombardeos contra Ucrania, con ataques dirigidos especialmente a infraestructuras energéticas. Más de un millón de hogares quedaron el jueves sin agua ni calefacción tras ataques nocturnos con drones, en medio de temperaturas muy bajas.
“Las nuevas declaraciones militaristas de la llamada Coalición de los Voluntarios y el régimen de Kiev constituyen juntos un genuino ‘eje de la guerra’“, afirmó la portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores ruso, María Zajárova.
En una reunión en París, los miembros de la Coalición de los Voluntarios se comprometieron a ofrecer garantías “robustas” de seguridad para Kiev, incluyendo el posible despliegue de una “fuerza multinacional” apoyada por Estados Unidos en caso de una tregua.
No se han facilitado detalles sobre esa fuerza; sin embargo, Francia, Reino Unido y España han manifestado su disposición a enviar tropas para esa misión.
“Todas estas unidades e instalaciones serán consideradas objetivos militares legítimos para las fuerzas armadas rusas. Estas advertencias se han hecho repetidamente al más alto nivel y siguen siendo válidas”, dijo Zajárova.
Rusia ha reiterado en varias ocasiones que cualquier despliegue militar occidental en Ucrania constituye una línea roja.
Estados Unidos no firmó la declaración. No obstante, el presidente ucraniano, Volodimir Zelensky, afirmó que el documento está “prácticamente listo” para ser presentado al presidente estadounidense, Donald Trump, para su aprobación.
Más de un millón de hogares sin luz ni agua
En el terreno, los ataques rusos durante la noche dejaron a más de un millón de hogares sin suministro de agua ni calefacción en la región de Dnipropetrovsk, en el centro de Ucrania, según las autoridades.
Como en inviernos anteriores, Rusia ha intensificado los ataques contra instalaciones energéticas ucranianas, que Kiev y sus aliados consideran una estrategia deliberada contra la población civil.
La infraestructura energética crítica de Dnipropetrovsk resultó dañada, informó el gobernador regional Vladyslav Gaivanenko.
“La situación es difícil”, pero el servicio se restablecerá tan pronto como la seguridad lo permita, publicó en la plataforma Telegram.
La fuerza aérea ucraniana informó de ataques rusos con 97 drones: 70 fueron derribados por la defensa aérea y 27 alcanzaron distintos objetivos.
Desde que Washington presentó a finales de noviembre un plan para poner fin al conflicto, los esfuerzos diplomáticos y las iniciativas entre Rusia y Ucrania, así como entre Kiev y sus aliados occidentales, se han intensificado.
Rusia sigue exigiendo que las fuerzas ucranianas se retiren del 20% de la región de Donetsk que todavía controla Ucrania y que Kiev se comprometa jurídicamente a no ingresar en la OTAN.
A finales de diciembre, el presidente ruso, Vladimir Putin, aseguró que alcanzaría sus objetivos por la vía diplomática o, si fuera necesario, por la fuerza.
En el terreno, las tropas rusas —descritas como más numerosas y mejor equipadas— continúan avanzando. El Ministerio de Defensa ruso anunció el jueves la toma de la localidad de Bratské, en el sur de la región de Dnipropetrovsk.
(con información de AFP)


