15 de enero de 2026
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Trump advierte represalias a Irán por reprimir protestas

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, endureció este jueves su discurso contra el régimen iraní y advirtió con una respuesta directa si las autoridades de Irán reprimen con fuerza letal las protestas que comenzaron a fines de diciembre.

“Les hice saber que, si empezaban a matar gente, lo cual tienden a hacer durante sus disturbios —tienen muchos disturbios—, si lo hacen, los golpearemos muy duro”, dijo Trump en una entrevista con el locutor conservador Hugh Hewitt. No especificó qué medidas concretas adoptaría Washington.

La advertencia no es completamente nueva: Trump ya había señalado que Estados Unidos no permanecería indiferente ante una represión masiva, pero el tono coincide ahora con una escalada de las protestas y un aumento en el número de víctimas.

Medios estatales y comunicados oficiales iraníes informaron al menos 21 muertos desde el inicio de los disturbios el 28 de diciembre, entre manifestantes y fuerzas de seguridad. Organizaciones de derechos humanos y opositores en el exilio estiman aproximadamente 45 fallecidos, cifra que no ha sido verificada de forma independiente y que Teherán niega.

La confirmación del número real de víctimas se complica por la limitada presencia de observadores internacionales, las restricciones a la prensa extranjera y los cortes intermitentes de internet.

Las protestas se originaron en Teherán, cuando comerciantes del Gran Bazar y otros sectores se movilizaron por el aumento de los precios, la inflación y la caída del rial. Ese descontento económico, acumulado durante meses, detonó una ola de manifestaciones que pronto desbordó la capital.

En los días siguientes, las movilizaciones se extendieron a al menos 25 de las 31 provincias, según un recuento de la Agence France-Presse basado en declaraciones oficiales y reportes locales. Hubo protestas tanto en grandes ciudades como en localidades pequeñas, un hecho significativo para un régimen que habitualmente ha controlado la disidencia fuera de los principales centros urbanos.

Los reclamos iniciales de índole económica derivaron en algunos lugares en críticas abiertas al liderazgo y al sistema político. Videos difundidos por agencias muestran enfrentamientos entre manifestantes y fuerzas de seguridad, incendios y ataques a edificios públicos; Teherán atribuye estos hechos a “elementos violentos” y a la interferencia extranjera.

En Europa, gobiernos como los de Francia, Alemania y el Reino Unido exigieron a Irán respeto al derecho a la manifestación pacífica y garantías para la libertad de información. Amnistía Internacional denunció el uso excesivo de la fuerza y pidió la liberación de manifestantes detenidos arbitrariamente.

Desde Washington, la Casa Blanca siguió de cerca los acontecimientos. Funcionarios estadounidenses reiteraron su apoyo al derecho de expresión del pueblo iraní y señalaron que el régimen prioriza el gasto militar y regional sobre el bienestar de la población. Las declaraciones de Trump forman parte de una estrategia más amplia de presión política y retórica contra Teherán.

El contexto bilateral es tenso: Estados Unidos e Irán mantienen décadas de hostilidad agravadas por sanciones, disputas sobre el programa nuclear y la influencia regional iraní. Cualquier indicio de intervención directa eleva el riesgo de una escalada diplomática o militar.

Por ahora no hay señales de una acción inmediata por parte de Washington. No obstante, el mensaje de Trump introduce un factor adicional de presión en un escenario ya volátil, y la respuesta del régimen iraní a las protestas será observada de cerca tanto por la comunidad internacional como por una población afectada por la crisis económica y el aislamiento.

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