El nombre de José Luis “Garrafa” Sánchez quedó estrechamente ligado al Club Atlético Banfield, conocido popularmente como el Taladro. En las inmediaciones del estadio se encuentra la Plaza Garrafa Sánchez, un espacio público situado detrás de la cancha que lleva su nombre y funciona como punto de encuentro del barrio, donde su figura se mantiene presente en la vida cotidiana de la comunidad.
La influencia de Garrafa Sánchez trascendió lo estrictamente deportivo y se incorporó a la identidad cultural de Banfield y del partido de Lomas de Zamora. Ese reconocimiento se expresó en distintas formas artísticas y sociales: en 2012 su historia fue retratada en el documental El Garrafa, una película de fulbo, dirigida por Sergio Mercurio, que toma como escenario central la cancha del Taladro y recorre su trayectoria humana y futbolística. La filmación contribuyó a consolidar su figura más allá de los estadios, mostrando su vínculo con el barrio y con la gente que lo recuerda.
Un año después, la banda de rock de Banfield YETI (Ya Está Todo Inventado) le rindió homenaje con la canción “El Ángel de Banfield”, incluida en su disco El ritmo de la ciudad. El lanzamiento del videoclip reforzó la condición de Garrafa como símbolo barrial y popular, llevando su imagen y su historia a audiencias locales y demostrando cómo la memoria colectiva puede expresarse también mediante la música y la cultura audiovisual.
A dos décadas de su fallecimiento, la figura de Garrafa Sánchez sigue presente en la memoria colectiva de Banfield. Para muchos, su legado representa un fútbol cercano, espontáneo y profundamente identificado con su gente: un estilo y una forma de ser que se recuerdan tanto en los relatos orales del barrio como en espacios físicos y producciones culturales que le han rendido tributo. Esa perdurabilidad del recuerdo se manifiesta en la plaza que lleva su nombre, en el documental, en la canción y en las conversaciones cotidianas de quienes lo vivieron o conocen su historia por transmisión generacional.
En síntesis, José Luis “Garrafa” Sánchez no solo dejó una huella en los registros deportivos: su figura se consolidó como emblema local de Banfield, vinculada al territorio, a la comunidad y a la cultura popular, y su recuerdo continúa siendo un punto de referencia para la identidad del barrio.


