El sector del transporte y la logística en Argentina muestra fortalezas claras en liderazgo operativo, seguridad física y colaboración entre equipos, aunque enfrenta desafíos crecientes relacionados con el bienestar emocional y la participación de las personas.
Así lo indica una encuesta de una consultora especializada en clima laboral y cultura organizacional, basada en más de 2.800 respuestas de trabajadores vinculados a actividades logísticas y de la cadena de suministro.
Los resultados destacan la capacidad directiva del sector: el 89% de los participantes considera que sus líderes gestionan el negocio con competencia, un porcentaje superior al promedio del mercado. En un entorno con alta exigencia operativa, la toma de decisiones rápida y el dominio del negocio son factores clave para mantener la continuidad de las operaciones.
La seguridad física aparece como un pilar sólido: el 97% de los encuestados trabaja en espacios físicamente seguros y el 93% valora positivamente las condiciones de las instalaciones. Estos datos reflejan inversiones constantes en infraestructura, normas y protocolos, esenciales en una actividad con riesgos y controles permanentes.
En el día a día, la colaboración entre equipos se percibe como un diferencial: cerca del 90% afirma poder contar con sus compañeros y observa una preocupación genuina entre colegas. En un sector donde planificación, tráfico, mantenimiento y operación interactúan estrechamente, esa coordinación influye directamente en los tiempos, la calidad y la estabilidad de la cadena logística.
Bienestar emocional y participación: el punto a fortalecer
Pese a las fortalezas señaladas, el relevamiento muestra una brecha en aspectos menos visibles. El 84% describe su ambiente psicológico como saludable y el 80% valora razonablemente su equilibrio entre trabajo y vida personal, cifras que están por debajo de los indicadores vinculados al cuidado físico.
Este dato es relevante en un contexto de operaciones 24/7, turnos fragmentados y presión constante. Históricamente la industria protegió el cuerpo como condición básica para operar; hoy el desafío es extender ese cuidado a la salud mental y a las relaciones humanas, fundamentales para sostener el desempeño a largo plazo.
La circulación de información y la participación en decisiones operativas también requieren atención: el 81% considera que se lo involucra cuando se definen cambios que afectan su trabajo diario. En logística y transporte, donde una modificación de procedimiento o una nueva medida de seguridad puede alterar las rutinas de muchas personas, la transparencia resulta una herramienta concreta de eficiencia.
Señales que marcan la agenda hacia 2026
De cara a los próximos años, el informe identifica algunas orientaciones clave. Primero, complementar el liderazgo técnico consolidado con mayor cercanía relacional y presencia cotidiana. Segundo, impulsar políticas de cuidado integral que ayuden a prevenir el desgaste emocional en entornos de alta demanda.
Un tercer eje apunta a fortalecer la colaboración transversal entre áreas que toman decisiones críticas dentro de la cadena de suministro: comprender el propósito de los cambios facilita la adaptación y reduce errores en escenarios donde la velocidad es determinante.
El estudio también muestra avances en respeto e inclusión —el 95% dice recibir buen trato independientemente del cargo y el 93% no percibe discriminación por edad—, aunque hay espacio para mejorar la integridad relacional: apenas el 80% considera que se evitan prácticas desleales.
En síntesis, transporte y logística cuentan con una base operativa sólida, pero afrontan un nuevo frente estratégico: la gestión del talento y la cultura organizacional empiezan a definir la resiliencia de las cadenas de suministro. Cuando la cultura acompaña, la operación es más fluida y los errores se reducen.


