15 de enero de 2026
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Estrategias de la industria cervecera ante la caída del consumo y el contrabando

La industria cervecera atraviesa una caída sostenida del consumo. Los dirigentes del sector coinciden en que la reconversión es la alternativa más viable, aunque no se espera una recuperación significativa durante este año.

El retroceso afecta a todos los tamaños de empresas: tanto grandes fabricantes como cervecerías artesanales registran una menor demanda y mayores costos. La rentabilidad continúa en descenso y la situación se complica por el ingreso de productos por contrabando.

El analista agropecuario Javier Preciado Patiño señaló que 2025 fue un año atípico y muy bajo para la molienda e industrialización de cebada destinada a la cerveza.

“Solo entre marzo y julio la actividad se acercó parcialmente a los valores del año anterior o al promedio de los últimos cinco años. Fuera de ese período, el desempeño fue claramente inferior”, precisó.

Aún falta conocer el dato de diciembre, pero el balance preliminar indica una merma interanual del 17% y una caída del 23% respecto del promedio histórico.

Preciado Patiño explicó que el sector venía operando cerca de su techo, con un volumen anual cercano a un millón de toneladas, y que el año pasado quedó muy por debajo de ese nivel.

El especialista atribuyó este resultado a la coincidencia de tres factores:

la retracción del consumo;el avance de las importaciones, tanto informales —por contrabando— como de frontera; yuna baja en las exportaciones de malta, influida, entre otros factores, por la pérdida de competitividad vinculada al aumento de costos en la agroindustria.

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Desde una empresa cervecera relevante comentaron a Infobae que 2025 no fue un buen año: “Volvimos a registrar una caída en la producción, después de un 2024 que ya había sido muy malo, por lo que el sector está en una crisis importante”. Añadieron que producen malta para abastecer el mercado regional, donde la demanda también disminuyó, aunque el descenso más marcado se observó en Argentina.

“Intentamos mantener una mirada positiva porque partimos de una base muy baja. En términos de caídas, estamos peor que en 2023. Sentimos que quizá ya tocamos fondo”, afirmaron las fuentes.

“Puede haber algún crecimiento, pero será insuficiente para recuperar los volúmenes perdidos. No hablamos de un rebote del 20%, porque eso llevaría años. Pensamos que 2026 podría cerrar levemente en positivo, y no en rojo como hasta ahora”, agregaron.

En otra de las principales compañías del sector indicaron que cerraron 2024 con una caída interanual del 20% en el volumen producido y que el año pasado no lograron recuperar los niveles previos.

El escenario se complica por la entrada de mercadería de contrabando, principalmente desde Paraguay, Bolivia y Brasil, según señalaron.

Cervecerías artesanales

Las cervecerías artesanales, que vivieron un auge en 2017, enfrentan ahora un escenario complejo que se agravó desde 2020 con la pandemia.

Leonardo Ferrari, socio fundador de Antares, remarcó que en los últimos dos años el consumo masivo se contrajo, con caídas en casi todas las categorías, incluida la de bebidas alcohólicas. La consultora Scentia registra caídas de dos dígitos en supermercados.

Ferrari explicó que los productores artesanales sufrieron en mayor medida por su fuerte dependencia del canal gastronómico: la pérdida de poder adquisitivo afectó con fuerza a bares y restaurantes, perjudicando a quienes centraban su negocio en abastecer esos locales.

En ese contexto, dijo que, ante el cierre de muchas cervecerías, se profundizó la reconversión iniciada durante la pandemia: venta en supermercados y almacenes, con una oferta ampliada que incluye cervezas sin alcohol y sin gluten.

Además, Ferrari señaló: “Con mucha menor rentabilidad, algunas cervecerías se unen y centralizan la producción en un solo lugar para reducir costos”.

Esta tendencia también la observó Emanuel López, presidente de la Cámara de Cerveceros Artesanales de Argentina (CCAA), quien resumió el cambio como “del barril a la lata”.

“Estamos elaborando otras bebidas y ampliando el abanico de productos. Más allá de la cerveza, ofrecemos bebidas fermentadas y no fermentadas, bebidas alcohólicas listas para tomar e incluso opciones sin alcohol para aprovechar la capacidad instalada”, contó.

Las plantas están dimensionadas para producir alrededor de 200.000 litros mensuales, pero el volumen promedio actual no supera los 60.000 litros.

López detalló que su actividad se retrajo más de 20% interanual en 2024 y que el año pasado cayó otro 10%.

“Muchos colegas de CABA y del Gran Buenos Aires cerraron, mientras que los que permanecemos abiertos afrontamos aumentos de costos muy por encima de la inflación. Los precios al público subieron por debajo del nivel general, por lo que el margen de ganancia es menor”, señaló el empresario.

Expectativas

Sobre las perspectivas para 2026, López manifestó: “Creo que la contracción del consumo se seguirá profundizando por el ajuste permanente y porque los salarios quedaron rezagados frente al aumento del costo de vida. Hay menos poder adquisitivo para gastos que no son de primera necesidad”.

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