Se confirmó la separación de Mauricio Macri (66) y Juliana Awada (51). Tras casi 16 años de relación, la pareja ha decidido finalizar su vínculo.
Ambos, figuras públicas muy conocidas, pusieron punto final a su matrimonio.
Juliana Awada, reconocida por su estilo sobrio y elegante, y Mauricio Macri, empresario y ex presidente, compartieron 15 años, un mes y 25 días de vida en común.
Para entender cómo llegaron a esta decisión conviene recordar algunos hitos de su historia.
Coincidir en el gimnasio
Aunque se habían visto en numerosos eventos, su relación no comenzó hasta que entablaron una conversación en 2009. Ya se conocían por círculos sociales: Macri conocía al hermano mayor de Juliana, Daniel Awada, y ambas familias compartían espacios similares.
El encuentro decisivo ocurrió en septiembre de 2009 en el Ocampo Wellness Club, en Barrio Parque, donde iniciaron un diálogo que derivó en una relación sentimental.
En ese momento Mauricio Macri, entonces jefe de Gobierno porteño, se encontraba en el gimnasio cuando comenzó la interacción con Juliana, que también entrenaba allí. Diferentes relatos mencionan la intervención de terceros, pero lo concreto es que ambos coincidieron en tiempo y lugar.
Tras esa primera charla, la relación se consolidó: las salidas se repitieron y una escapada a Tandil fortaleció el vínculo.
En entrevistas posteriores, Juliana describió la relación como algo inevitable, mientras que Mauricio destacó la complicidad y la positividad que encontró en ella.
Los dos llegaban a la relación habiendo tenido matrimonios anteriores. Macri había estado casado con Ivonne Bordeu e Isabel Menditeguy, y Juliana había tenido una breve unión con Gustavo Capello y una relación con Bruno Laurent Barbier, con quien tuvo a su hija Valentina.
Además, ambos compartían la experiencia traumática del secuestro extorsivo en momentos distintos de sus vidas: el padre de Juliana, Abraham Awada, fue secuestrado en 2001, y Macri también había sido víctima de un secuestro años antes.
Apenas tres meses después de su primer encuentro en el gimnasio, y tras el fin de semana en Tandil, comenzaron a convivir, acelerando así el desarrollo de su relación.
El vínculo avanzó con rapidez y firmeza en sus primeros meses.
El hechizo y el día perfecto
Juliana contó que antes de aceptar casarse dudó en dos oportunidades, pero finalmente accedió tras varios intentos de Mauricio, quien persistió hasta lograr su sí.
Un episodio doméstico influyó en su decisión: una lesión en el rostro de Mauricio que él atribuyó públicamente al fútbol, cuando en realidad la causó involuntariamente la hija de Juliana. Ese gesto de protección contribuyó a adelantar la boda.
La pareja fijó la fecha y se casó por civil el 16 de noviembre de 2010 en Costa Salguero. Juliana vistió un conjunto de pollera larga en tono nude con encaje antiguo, y la ceremonia contó con testigos de ambas familias.
En la celebración, Mauricio pronunció palabras afectuosas hacia Juliana y ella expresó su felicidad por ese momento
La fiesta religiosa y el festejo tuvieron lugar el 20 de noviembre de 2010 en la estancia La Carlota, en Tandil, con alrededor de 300 invitados y una combinación de tradiciones de campo y música en vivo.
En ese período ambos expresaron públicamente su felicidad: él habló de sentirse “hechizado” y ella destacó valores como la sensibilidad y el cariño que veía en su marido.
Parecían formar una pareja sólida.
El 10 de octubre de 2011 nació Antonia Macri por cesárea, ampliando la familia y consolidando la relación entre los hijos de ambos y la nueva hija.
Antonia se sumó al núcleo familiar y estuvo presente en la vida pública de la pareja, incluida la campaña presidencial de Mauricio.
Presidencia y desgaste
Durante los años siguientes hubo episodios de tensión y rumores de crisis. La exposición pública, las demandas del poder y la pérdida de privacidad contribuyeron al desgaste de la relación.
En la segunda mitad de 2024 comenzaron a circular versiones sobre una posible crisis, alimentadas por la ausencia de publicaciones conjuntas en redes y viajes por separado.
Los medios de entretenimiento se hicieron eco de esos indicios, observando señales como la falta de fotos compartidas y agendas distintas.
En agosto de 2024 Juliana publicó fotos desde Puglia junto a amigas; la ausencia prolongada de imágenes con Mauricio desde fines de 2023 llamó la atención.
En noviembre de 2024 ambos desmintieron públicamente los rumores: Juliana dijo que estaban “mejor que nunca” y Mauricio también negó problemas, en tono irónico.
En diciembre de 2024 volvieron a mostrar imágenes familiares que mitigaron las especulaciones. Luego siguieron viajes y actividades individuales por diferentes países.
Sin embargo, en septiembre de 2025 reaparecieron los rumores sobre una separación de hecho. Aquella vez no hubo ni confirmaciones ni desmentidas desde su entorno.
Hasta el momento de esta publicación no se habían dado detalles oficiales.
Cuando el amor dice basta
Según versiones transmitidas por personas cercanas, la pareja atravesó una crisis hace aproximadamente un año y comenzó a evaluar la posibilidad de separarse.
La decisión definitiva se tomó hace unas semanas, de forma consensuada, tras un proceso de reflexión que duró cerca de un año. El acuerdo fue maduro y respetuoso.
Por respeto al pasado, al bienestar de su hija Antonia y a los buenos recuerdos, decidieron compartir las fiestas de Navidad y Año Nuevo antes de separarse formalmente.
Desde su entorno destacan que entre el primer distanciamiento a fines de 2024 y la separación final hubo conversaciones afectuosas y un reconocimiento mutuo de lo vivido.
Mauricio Macri tiene programado un viaje a Europa en las próximas horas; Juliana permanece de vacaciones con su familia en Punta del Este. Por ahora ambos están separados y abiertos a nuevas etapas.
El futuro es incierto, pero la relación dejó impresiones y momentos significativos. Macri llegó a decir en su día que su matrimonio sería “para toda la vida”; sin embargo, las circunstancias cambiaron.
Quedó una historia con mucho afecto y también con su final. La atención mediática probablemente continuará, pero solo los protagonistas conocen en profundidad lo vivido y la dimensión de lo que dejaron atrás.


