15 de enero de 2026
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Trump considera opciones contundentes tras la masacre del régimen iraní

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó este domingo que el régimen iraní “está cruzando una línea” en medio de la fuerte represión contra los manifestantes.

“Irán está empezando a cruzar (mi línea roja). Parece que hay personas que murieron y que no debían haber muerto. Nos estamos tomando esto muy, muy en serio, el ejército lo está examinando y estamos considerando algunas opciones muy contundentes”, dijo el mandatario a bordo del Air Force One.

Además señaló que los líderes iraníes buscan “negociar” tras las advertencias de posibles acciones militares por parte de su gobierno.

“Los líderes de Irán llamaron” ayer, indicó Trump a periodistas en el avión, y agregó que “se está organizando una reunión (…) Quieren negociar”. Advirtió, sin embargo, que “podríamos tener que actuar antes de una reunión”, aludiendo a una posible intervención.

Las declaraciones del presidente se dieron en el marco de protestas contra el régimen de los ayatolás que comenzaron hace dos semanas. Inicialmente fueron manifestaciones por el aumento del costo de vida y, con el paso de los días, derivaron en un movimiento de carácter más amplio contra el gobierno teocrático establecido desde 1979.

Según la ONG Agencia de Noticias de Activistas de Derechos Humanos, con sede en Estados Unidos, al menos 500 personas han muerto durante las protestas, consideradas las más multitudinarias en Irán en los últimos tres años. La organización, que suele recabar información a través de simpatizantes dentro del país y verificarla de forma cruzada, detalló que entre los fallecidos hay 490 manifestantes y 48 miembros de las fuerzas de seguridad.

En ese contexto, Trump dijo el domingo que su administración evalúa posibles acciones militares contra Irán: “Estamos considerando opciones muy fuertes”, comentó en referencia a los reportes sobre la represión.

Desde Teherán, las autoridades respondieron con advertencias. El presidente del Parlamento, Mohamad Bagher Ghalibaf, afirmó que, en caso de un ataque estadounidense, “tanto el territorio ocupado como los centros militares y navales de Estados Unidos serán nuestros objetivos legítimos”, según informó la televisión pública.

El régimen decretó tres días de duelo nacional por los “mártires”, entre ellos miembros de las fuerzas de seguridad que murieron durante las protestas. Paralelamente, el jefe de Estado, Masud Pezeshkian, convocó a la población a participar el lunes en una “marcha nacional de resistencia” para denunciar la violencia que, según las autoridades, habría sido cometida por “criminales terroristas urbanos”.

Las manifestaciones constituyen uno de los mayores desafíos al liderazgo del ayatolá Alí Khamenei, de 86 años, en un momento marcado por tensiones regionales y tras una confrontación de 12 días entre Israel e Irán en junio, conflicto al que se refirió el gobierno estadounidense, que dijo estar dispuesto a ayudar al pueblo iraní.

Desde Jerusalén, el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu declaró que “todos esperamos que la nación persa sea pronto liberada del yugo de la tiranía”.

En Irán, Pezeshkian afirmó en una entrevista retransmitida por la televisión estatal IRIB que “el pueblo no debe permitir que los alborotadores alteren la sociedad”.

En las calles, las protestas continúan. Videos difundidos en redes sociales muestran multitudes en manifestaciones en varias ciudades, incluida la capital Teherán y Mashhad, pese al bloqueo total de internet.

El apagón de internet “ya ha superado las 60 horas (…) La medida de censura representa una amenaza directa para la seguridad y el bienestar de los iraníes”, señaló la organización Netblocks, especializada en monitorear la conectividad y la gobernanza de la red.

El Centro para los Derechos Humanos en Irán (CHRI), con sede en Estados Unidos, reportó haber recibido relatos de testigos presenciales y otros informes que indican que cientos de manifestantes han muerto durante el actual corte de internet. Según la organización, los hospitales están “abrumados”, las reservas de sangre han disminuido y hay numerosos heridos con impactos de bala en los ojos.

En materia de seguridad, el jefe de la policía nacional, Ahmad Reza Radan, anunció detenciones “significativas” de figuras destacadas en las protestas durante la noche del sábado, aunque no proporcionó cifras ni identidades.

Por su parte, el jefe de seguridad del régimen, Alí Larijani, diferenció entre las protestas por dificultades económicas, calificadas como “completamente comprensibles”, y los “disturbios”, que describió como “muy similares a los métodos de los grupos terroristas”, según la agencia Tasnim.

La situación económica se refleja en la vida cotidiana: Teherán está casi paralizada, el precio de la carne se ha casi duplicado desde el inicio de las protestas y, aunque algunos comercios siguen abiertos, muchos otros permanecen cerrados.

En el plano político, Reza Pahlavi, hijo del derrocado sha, hizo un llamado a las fuerzas armadas y a los empleados públicos para que apoyen las protestas y aseguró que está dispuesto a regresar a Irán desde su exilio en Estados Unidos para encabezar una transición democrática.

(Con información de AFP)

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