Una excursión de esnórquel en las aguas de Fernando de Noronha, un archipiélago al norte de Brasil, terminó con una turista brasileña de 36 años mordida por un tiburón nodriza. La mujer realizaba la inmersión junto a dos amigos y un guía cuando el animal la atacó y la hirió en una pierna.
El hecho ocurrió el viernes 9, frente a la Asociación de Pescadores, una zona frecuentada por visitantes para observar la fauna marina. Según la víctima, la tranquilidad se rompió cuando el tiburón se abalanzó y se aferró a su pierna, causándole heridas punzantes.
La intervención rápida del guía, identificado como Nego Noronha, fue determinante: tras golpear al animal logró que la soltase. La buceadora recibió ayuda inmediata de su amiga, la dermatóloga Caroline Pereira, y de pescadores locales que estaban cerca.
La mordió un tiburón mientras practicaba esnórquel
La herida fue atribuida a Tayane Dalazen, quien contó cómo vivió el ataque. “Se me pegó a la pierna”, dijo en un video recogido por el medio local Pernambuco. “Me quedé paralizada porque supe que me había mordido un tiburón. Mi guía, Nego Noronha, golpeó al tiburón hasta que me soltó. Me salvó y le estoy agradecida”, agregó.
Tras el incidente, Tayane fue trasladada al hospital, recibió atención y fue dada de alta pocas horas después. Las imágenes difundidas mostraron el alcance de las lesiones, aunque la propia víctima aseguró que se encuentra bien y que desea volver al mar. En sus redes sociales publicó el progreso de las heridas y comentó, con tono irónico, que “al tiburón le debe faltar un diente”.
Además de abogada, Tayane practica surf y dijo que la cicatriz en el muslo le aporta cierta “prestigio” en ese ámbito. Afirmó que continuará con el deporte y que eventualmente regresará a Fernando de Noronha.
Un ataque que no es aislado
El Instituto Chico Mendes para la Conservación de la Biodiversidad (ICMBio) abrió una investigación para esclarecer las circunstancias del ataque. La entidad recordó que está prohibido alimentar a la fauna silvestre en el área de conservación, ya que esa práctica puede modificar el comportamiento de los animales y aumentar riesgos para visitantes y fauna.
Expertos advierten que la alimentación irregular por parte de turistas o pescadores puede habituar a los tiburones y elevar la probabilidad de incidentes. Las autoridades insisten en que los visitantes respeten las normas y eviten interacciones que pongan en peligro la vida silvestre.
El episodio se produce después de un ataque mortal en las Islas Vírgenes de Estados Unidos, en el que una mujer, Arlene Lillis, de 56 años, perdió la vida tras sufrir un mordisco que le provocó heridas fatales. Ante estos sucesos, autoridades y organizaciones ambientales refuerzan las advertencias a quienes visitan zonas con presencia de tiburones, y señalan que el conocimiento y la actuación del instructor pueden ser clave para evitar desenlaces más graves.

