Jorgelina Cardoso, esposa del futbolista Ángel Di María y oriunda de Rosario, volvió a hablar sobre la experiencia familiar durante la etapa en el Reino Unido. En una entrevista recordó el periodo 2014-2015, cuando su marido jugó en el Manchester United, y describió esa etapa como una de las más difíciles de su vida en el exterior debido a las condiciones que encontraron en Manchester.
Cardoso manifestó su rechazo al entorno que encontraron al llegar a las islas británicas. Señaló que nada de lo que vio allí fue de su agrado y llegó a calificar a los habitantes locales como “muy raros”. También comentó que se sintió insegura al caminar por las calles, con una sensación continua de incertidumbre sobre su integridad física.
Un cambio drástico: de la perfección madrileña al “horror” británico
Al comparar destinos, Cardoso destacó lo que perdieron al dejar Madrid: “Estábamos en Madrid, en el mejor equipo del mundo: comida perfecta, clima perfecto, todo perfecto”, recordó con añoranza, y contrastó esa situación con lo que vivieron en Manchester, donde incluso la gastronomía le resultó “asquerosa”.
Sobre los motivos que llevaron a Di María a aceptar la oferta inglesa, Cardoso explicó que comprendía la decisión desde un punto de vista económico. Según dijo, la propuesta del Manchester United era muy atractiva en términos de mercado, lo que motivó el traslado de la familia a pesar de la comodidad que tenían en el Real Madrid.
No obstante, Cardoso afirmó que el arrepentimiento fue inmediato una vez instalados en Manchester. La adaptación fue complicada frente a un contexto que le resultó hostil en aspectos cotidianos, y resumió su experiencia con una frase contundente: “Fue horrible, tan horrible”.
Este testimonio recuerda que, más allá de los contratos millonarios y el prestigio de las ligas europeas, las condiciones personales y familiares influyen decisivamente en la experiencia de los futbolistas y sus familias. Para Cardoso, la etapa en Manchester quedó como un capítulo negativo, distante del bienestar que la familia Di María encontró en otras ciudades europeas donde la cultura y el estilo de vida les resultaron más afines.


