El fenómeno conocido como marea roja tiñe a veces las aguas de tonos rojizos o marrones, pero ese efecto visual encubre un riesgo para la salud.
Se produce por la proliferación intensa de microalgas, organismos microscópicos que se multiplican cuando las condiciones de temperatura, luz, nutrientes y salinidad son favorables. En ocasiones la marea roja es visible; otras veces ocurre sin manifestarse en la superficie, aunque el peligro persiste.
En la Patagonia argentina las mareas rojas son recurrentes en provincias como Chubut, Río Negro y Tierra del Fuego, especialmente en primavera y verano, cuando el ambiente marino facilita el crecimiento de estas microalgas.
El verdadero riesgo no está en el mar, sino en los moluscos que habitan en él.
Moluscos que esconden toxinas
Al alimentarse de microalgas tóxicas, bivalvos y gasterópodos acumulan sustancias nocivas en sus tejidos. No existe manera de distinguir a simple vista un molusco contaminado de uno seguro: ni el color, ni el sabor, ni el olor reflejan la presencia de toxinas.
Por eso los análisis de laboratorio realizados por el SENASA son imprescindibles: solo esas pruebas pueden certificar si un marisco es apto para el consumo y garantizar que llegue a la mesa sin riesgos.
Consejos para disfrutar sin riesgos
Seguir unas pautas simples permite que el placer de comer mariscos no se convierta en un problema de salud:
– No recolectar ni consumir mariscos por cuenta propia; evitar la pesca y recolección informal.- Comprar únicamente en comercios habilitados y regulados que realizan controles bromatológicos.- Respetar las zonas de veda y los comunicados oficiales: municipios y autoridades provinciales informan de inmediato ante la detección de marea roja.- Acudir sin demora a un centro de salud si, después de consumir mariscos, aparecen síntomas como hormigueo, náuseas, vómitos o dificultad para hablar o respirar.
Informarse y seguir estas recomendaciones es la forma más eficaz de prevenir intoxicaciones y disfrutar del verano con tranquilidad.
Ciencia y prevención: aliados de la salud
La marea roja recuerda que la naturaleza puede causar riesgos, pero la vigilancia científica y la responsabilidad ciudadana reducen su impacto.
Los análisis de laboratorio, la supervisión continua y la difusión de información oficial conforman un sistema que permite verificar la seguridad de los mariscos antes de su consumo.
Aplicar estas recomendaciones ayuda a mantener la salud y a disfrutar de las comidas con calma y confianza.
Fuente: Senasa


