Las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) realizaron una operación dirigida que causó la muerte de Abu Ali Salameh, señalado como enlace de Hezbolá en el sur del Líbano.
La acción se desarrolló en Yanouh. Según las FDI y reportes de Reuters, Salameh coordinaba actividades del grupo y facilitaba la instalación de infraestructura armada en zonas civiles, implicando a habitantes locales para favorecer a la organización.
Un informe de Associated Press indica que la muerte de Salameh siguió a incidentes vinculados a la manipulación de operaciones encubiertas y a la obstrucción de inspecciones militares. Como antecedente, el 13 de diciembre de 2025 se le notificó sobre una inspección inminente en un depósito de armas en Yanouh.
Fuentes citadas por Reuters relatan que, tras la advertencia, miembros de Hezbolá organizaron una movilización rápida para retirar armamento del depósito antes de la llegada del Ejército libanés. Varias cajas sospechosas fueron sacadas del lugar, lo que impidió a los inspectores localizar el arsenal presunto.
Las FDI sostienen que esas acciones constituyeron una violación directa de los acuerdos de seguridad entre Israel y Líbano, diseñados para reducir tensiones en la frontera sur. Según militares israelíes, Salameh actuaba como enlace entre la cúpula de Hezbolá y redes locales en Yanouh, facilitando la logística y el movimiento de armas en áreas densamente pobladas.
Las autoridades israelíes afirman que ese tipo de prácticas ponen en peligro a la población y complican la labor de las fuerzas de paz desplegadas en la frontera.
Horas después del operativo en Yanouh, las FDI informaron sobre un segundo ataque aéreo dirigido contra un miembro operativo de Hezbolá en Burj al‐Shemali, cerca de la ciudad de Tiro.
El blanco habría sido un agente vinculado a las operaciones logísticas del grupo. Además, se reportó otro ataque en las proximidades de Sidón, en el sur del país, donde un vehículo fue alcanzado; medios libaneses mencionaron el hecho, aunque hasta ahora no se han confirmado víctimas fatales en ese incidente.
Estos ataques ocurren en un contexto de creciente tensión en la frontera entre Israel y Líbano, donde las FDI han intensificado operaciones dirigidas contra posiciones y miembros de Hezbolá.
La presencia del grupo en zonas civiles y el uso de infraestructuras urbanas para almacenar armas representan un desafío persistente para el cumplimiento de los acuerdos internacionales de seguridad.
En paralelo a estos hechos, las fuerzas israelíes anunciaron la interceptación de un intento de tráfico de armas desde Egipto hacia territorio israelí. Un dron detectado por la Fuerza Aérea cruzó la frontera y fue derribado por la Brigada Regional de Paran.
En la carga del vehículo aéreo no tripulado se encontró una ametralladora FN MAG, lo que refuerza la sospecha de un flujo activo de armamento en la región y la preocupación sobre la sofisticación de los métodos empleados para el contrabando.
La operación en Yanouh y las acciones posteriores se producen en un periodo de alta tensión, en el que la frontera sur del Líbano ha registrado un aumento de episodios armados y movimientos irregulares de material bélico.
Las FDI declararon que mantendrán su vigilia reforzada e insistieron en que cualquier violación de los acuerdos fronterizos será respondida con acciones proporcionales, con el objetivo de limitar la influencia de Hezbolá en la zona.
Un portavoz militar israelí afirmó: “La muerte de Abu Ali Salameh es un paso importante para desarticular la red logística que sostiene las operaciones armadas de Hezbolá en el sur del Líbano”.
Las autoridades libanesas, por su parte, no han emitido comentarios oficiales sobre el incidente en Yanouh, aunque medios locales confirmaron el despliegue de fuerzas de seguridad en la región tras los ataques.
El conflicto entre Israel y Hezbolá sigue siendo una fuente de inestabilidad en Oriente Medio, con episodios recurrentes de violencia y una vigilancia constante por parte de la comunidad internacional.


