El presidente de Ucrania, Volodimir Zelensky, calificó de “constructivas” las conversaciones celebradas en Abu Dabi entre delegaciones de Ucrania, Rusia y Estados Unidos, y afirmó que permitieron abordar parámetros concretos para poner fin a la guerra.
El encuentro tuvo lugar durante dos jornadas en los Emiratos Árabes Unidos y contó con la participación de delegaciones militares y diplomáticas de los tres países.
En la segunda ronda, la delegación ucraniana estuvo encabezada por Rustem Umerov, ministro de Defensa, e incluyó a altos cargos militares y diplomáticos como Kyrylo Budanov, Andrii Hnatov, Davyd Arakhamiia, Sergiy Kyslytsya y Vadym Skibitskyi. Estados Unidos envió a Steve Witkoff, Jared Kushner, Dan Driscoll, Alexus Grynkewich y Josh Gruenbaum. La representación rusa integró a funcionarios de la inteligencia militar y de las fuerzas armadas.
El principal objetivo de las conversaciones fue definir posibles parámetros para el cese del conflicto iniciado con la invasión rusa en 2022. Zelensky destacó la importancia de que Estados Unidos supervise y acompañe el proceso para lograr una paz efectiva y garantías de seguridad reales.
Según el presidente ucraniano, la parte estadounidense planteó distintos formatos para formalizar los parámetros de finalización del conflicto y las condiciones de seguridad necesarias para alcanzarlo.
Al concluir la ronda, las tres delegaciones acordaron informar a sus respectivos gobiernos sobre los avances y coordinar con sus líderes los pasos siguientes.
Zelensky señaló que los representantes militares identificaron una lista de temas para una posible próxima reunión y que Ucrania está dispuesta a continuar las conversaciones, que podrían concretarse la semana próxima.
El presidente ucraniano agradeció la mediación de los Emiratos Árabes Unidos y la disposición de su presidente para acoger futuras reuniones, y reiteró que Ucrania trabaja por la paz y la seguridad.
Estas negociaciones se desarrollan en un momento difícil para Ucrania, cuya red energética ha sido gravemente dañada por ataques rusos que han causado cortes masivos de electricidad y calefacción en pleno invierno, con especial impacto en Kiev.
En 2022 y en varias ocasiones durante 2025 en Estambul, Rusia y Ucrania mantuvieron negociaciones directas que dieron lugar a acuerdos limitados, principalmente para el intercambio de prisioneros y restos mortales.
Las conversaciones de Abu Dabi se llevaron a cabo fuera de Europa y sin la presencia de países de la Unión Europea, que temen que Estados Unidos presione a Kiev para aceptar un acuerdo que consideran excesivamente favorable a Moscú. Rusia, por su parte, ha criticado la intervención europea en las negociaciones.
Los recientes bombardeos en Kiev dejaron al menos un muerto y cuatro heridos entre la noche del viernes y la madrugada del sábado, con temperaturas cercanas a -10°C, informó el alcalde Vitali Klitschko. En Járkov, un ataque con 25 drones rusos causó 11 heridos.
En el terreno militar, las fuerzas ucranianas acumulan casi dos años de retrocesos frente a un adversario numéricamente superior y mejor armado, en un contexto de fuerte dependencia del apoyo financiero y militar occidental.
El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, afirmó que “las Fuerzas Armadas ucranianas deben abandonar el Donbás” y aseguró que la cuestión territorial es una condición clave para cualquier acuerdo duradero.
El expresidente y candidato estadounidense Donald Trump ha presionado en varias ocasiones para que Ucrania acepte términos que en Kiev consideran una capitulación. La semana pasada, Trump dijo creer que Putin y Zelensky están cerca de un acuerdo y advirtió duramente a ambos si no lo lograran.
El asesor ruso Yuri Ushakov afirmó que Moscú “está genuinamente interesado en resolver la guerra por la vía diplomática”, aunque añadió que, hasta entonces, Rusia continuará persiguiendo sus objetivos en el campo de batalla.


