El presidente ucraniano Volodímir Zelensky confirmó que su delegación está lista para una tercera ronda de negociaciones con Rusia en Miami, prevista para los días 17 y 18 de febrero. Según Zelensky, Estados Unidos propuso el encuentro y Kiev lo aceptó de inmediato, mientras que Moscú no ha confirmado su participación y, según él, muestra dudas.
La falta de respuesta rusa pone en riesgo los esfuerzos diplomáticos iniciados en enero. Medios ucranianos informaron que la cita en Estados Unidos estaba programada para mediados de la próxima semana, pero la ausencia de confirmación por parte del Kremlin genera incertidumbre. Zelensky dijo además que Ucrania estaría dispuesta a mantener la reunión en Abu Dabi si esa fuera la preferencia de Rusia, con el fin de preservar los canales de diálogo.
Hasta ahora se celebraron dos rondas entre delegaciones rusa y ucraniana mediadas por Estados Unidos, ambas en Abu Dabi: la primera los días 23 y 24 de enero y la segunda el 4 y 5 de febrero. De ese segundo encuentro surgió un acuerdo concreto: un canje de prisioneros con 157 militares liberados por cada bando, anunciado por el enviado especial estadounidense Steve Witkoff. Las conversaciones fueron calificadas como detalladas y productivas, aunque las partes reconocieron que queda mucho por hacer.
El intercambio de prisioneros fue el único avance tangible; en los asuntos centrales del conflicto las posiciones siguen siendo irreconciliables. Rusia exige que Ucrania retire sus tropas de las zonas que aún controla en la región de Donetsk —que, según grupos de análisis ucranianos, Moscú ocupa en aproximadamente un 78%—. En 2025 las fuerzas rusas conquistaron cerca de 5.600 kilómetros cuadrados adicionales, en su mayoría en el Donbás, con un elevado coste en vidas humanas.
Otro gran punto de conflicto es la central nuclear de Zaporiyia, la mayor de Europa, ocupada por Rusia desde marzo de 2022. Estados Unidos propuso un esquema de gestión tripartita con un administrador estadounidense, mientras que Ucrania plantea una explotación conjunta con Washington en la que Estados Unidos decidiría sobre el uso del 50% de la energía producida. Rusia rechaza cualquier formato que implique ceder el control de la instalación.
Tras la segunda ronda en Abu Dabi, Zelensky reconoció que “los temas complicados se mantienen complicados”, pero valoró positivamente que las partes acordaran seguir dialogando. Señaló que una próxima reunión ofrecería la oportunidad de continuar el diálogo con la esperanza de que conduzca al fin de la guerra.
Estados Unidos presiona para alcanzar un acuerdo antes del verano boreal, con la intención de que la guerra —casi cuatro años desde la invasión rusa a gran escala iniciada en febrero de 2022— concluya antes de junio. No obstante, las negociaciones avanzan muy lentamente y los obstáculos territoriales parecen insalvables sin concesiones significativas. Mientras tanto, Rusia mantiene la ofensiva: durante las jornadas en Abu Dabi lanzó ataques masivos contra la infraestructura energética ucraniana con cientos de drones y decenas de misiles, dejando a cientos de miles de personas sin electricidad ni calefacción en pleno invierno, con temperaturas que llegaron a bajar hasta 20 grados bajo cero. Kiev denunció que Rusia usa el frío como arma de presión para intentar forzar concesiones en la mesa de negociación.

