28 de enero de 2026
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Hallan trompeta de guerra celta en Norfolk que revela rituales de la Edad del Hierro

El hallazgo reciente de una trompeta de guerra celta en el condado de Norfolk, Inglaterra, ha permitido a los arqueólogos recuperar pistas sobre el paisaje sonoro que acompañó a los conflictos en Europa hace más de dos mil años. El instrumento, identificado como un carnyx, estaba pensado para desorientar e intimidar a fuerzas enemigas, especialmente a las legiones romanas, y ofrece nueva información sobre las prácticas militares y rituales de las sociedades celtas de la Edad del Hierro.

Un artefacto único para la guerra y el ritual

El carnyx descubierto es una trompeta de bronce de tubo largo, concebida para tocarse en posición vertical y rematada por una cabeza animal, posiblemente la de un jabalí. Su forma no era meramente ornamental: buscaba amplificar el sonido para producir tonos graves y penetrantes que destacaran por encima del ruido de la batalla.

Ese diseño facilitaba la coordinación entre líderes y tropas y, simultáneamente, ejercía una fuerte presión psicológica sobre los adversarios. El equipo de Pre-Construct Archaeology, responsable de la excavación, señaló que hallazgos de este tipo son excepcionalmente raros en Gran Bretaña y en Europa.

El carnyx apareció junto a otros objetos metálicos igualmente inusuales de la Edad del Hierro, entre ellos un estandarte de bronce con cabeza de jabalí y cinco piezas decorativas de escudos. La presencia conjunta de estos elementos sugiere que el instrumento tenía valor tanto simbólico y ceremonial como bélico.

Según los arqueólogos, el carnyx “no solo era un instrumento musical, sino también un artefacto cargado de poder y significado para los guerreros celtas”.

Los icenos y la rebelión contra Roma

El hallazgo tuvo lugar en West Norfolk, una zona que en el siglo I d. C. formaba parte del territorio de los icenos, la tribu dirigida por la conocida reina Boudica, quien lideró una importante rebelión contra Roma en Britania. Aunque no hay evidencia concluyente de que esta trompeta se utilizara en esas batallas, la datación y el contexto del yacimiento permiten plantear una posible relación con ese periodo de conflicto.

Los objetos se extrajeron en un bloque de suelo intacto, lo que permitió su análisis mediante escáneres CT y rayos X en el hospital Addenbrooke’s. Estas técnicas, habituales en medicina pero menos comunes en arqueología, han contribuido a conservar la integridad del carnyx y a estudiar la compleja disposición de los hallazgos.

El arqueólogo principal indicó que la visualización previa mostró una colocación deliberada de los objetos, lo que podría apuntar a un rito de enterramiento o a una ceremonia de depósito tras un enfrentamiento.

El contexto ritual y simbólico del carnyx refleja costumbres bélicas y religiosas características de los celtas. El historiador Barry Cunliffe, citado por The Guardian, ha señalado que los celtas consideraban el sonido un elemento clave en sus ceremonias, tanto para intimidar a sus enemigos como para rendir culto a sus deidades.

Un puente hacia el pasado sonoro y tecnológico

Más allá de su dimensión militar y simbólica, el carnyx de Norfolk constituye una valiosa oportunidad para la arqueología experimental y la reconstrucción del paisaje sonoro de la Edad del Hierro. Su buen estado de conservación permitirá estudiar la resonancia del tubo y recrear el sonido que pudieron oír los romanos frente a los celtas.

Investigadores de la Universitat de Barcelona, con experiencia en reconstrucción de instrumentos prehistóricos, consideran que estos experimentos ayudan a aproximarse a la experiencia emocional de la guerra antigua.

El instrumento también aporta información sobre las técnicas metalúrgicas y el grado de especialización artesanal de los pueblos celtas: construido en bronce y preservado durante más de dos mil años, revela conocimientos avanzados en manufactura y ensamblaje de piezas metálicas complejas.

Además, el conjunto refuerza la hipótesis de que los celtas practicaban enterramientos o depósitos simbólicos tras los enfrentamientos, combinando elementos rituales y bélicos. La disposición de las piezas sugiere que la trompeta y los demás objetos formaban parte de una ofrenda deliberada, posiblemente destinada a marcar el final de un ciclo de combate o a honrar a los fallecidos.

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