El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó este jueves que pidió a su homólogo ruso, Vladimir Putin, que suspendiera los bombardeos sobre Kiev y otras localidades ucranianas durante una semana de temperaturas extremadamente bajas, y aseguró que Putin aceptó la petición. Moscú no confirmó el acuerdo y guardó silencio sobre los detalles del diálogo.
“Personalmente le pedí al presidente Putin que no bombardeara Kiev ni las ciudades y pueblos durante una semana y aceptó no hacerlo”, dijo Trump en una reunión de gabinete en la Casa Blanca.
Trump subrayó la gravedad del cuadro humanitario en Ucrania, donde se esperan temperaturas muy por debajo de cero y millones de personas están sin electricidad ni calefacción tras ataques a la infraestructura energética.
“No es solo frío. Es extraordinario. Hace un frío récord allí”, agregó el presidente estadounidense.
Indicó que varios asesores le desaconsejaron la llamada a Putin, considerándola una “pérdida de tiempo”, pero celebró la respuesta positiva del líder ruso.
“Estamos muy contentos porque, además de todo, lo último que necesitan los ucranianos es que les caigan misiles en sus pueblos y ciudades”, afirmó.
Trump también comentó que al principio las autoridades ucranianas mostraron escepticismo sobre la iniciativa, aunque dijo que ahora “están muy contentos”.
La declaración de Trump llega mientras aumentan los ataques rusos contra Ucrania. En la noche entre miércoles y jueves, las fuerzas ucranianas informaron que Moscú lanzó más de cien drones de largo alcance contra el país.
Al menos 84 de esos drones fueron interceptados, pero otros 18 impactaron en siete localidades, provocando víctimas y daños en infraestructuras civiles. En la región de Zaporizhzhia, las autoridades locales informaron de tres muertos tras un ataque con drones.
El Kremlin, a través de su portavoz Dmitry Peskov, evitó confirmar el supuesto acuerdo cuando fue consultado por medios internacionales sobre la conversación entre Trump y Putin.
“No comentamos el contenido de conversaciones diplomáticas privadas”, afirmó Peskov, mientras que el ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, calificó de “imprudentes” las afirmaciones que pretenden adjudicar intenciones o promesas a las partes.
Las condiciones humanitarias en Ucrania han empeorado durante el invierno, con cortes prolongados de energía en amplias zonas y temperaturas que, según el Servicio Estatal de Emergencias, podrían llegar a descender hasta los -30 grados Celsius en los próximos días.
El presidente ucraniano, Volodimir Zelensky, advirtió el miércoles que su gobierno espera nuevos ataques masivos contra la red eléctrica en plena ola de frío y pidió a la comunidad internacional que presione a Moscú para que abandone la estrategia de “convertir el invierno en un arma”.
El conflicto, que cumple su cuarto año tras la invasión rusa a gran escala de febrero de 2022, continúa causando numerosas víctimas civiles. La misión de monitoreo de derechos humanos de la ONU informó que el año pasado fue el más letal para la población ucraniana desde el inicio de la guerra, con al menos 2.514 muertos y más de 12.000 heridos, un aumento del 31% respecto a 2024.
Mientras tanto, las negociaciones diplomáticas para intentar poner fin al conflicto prosiguen con el apoyo de Estados Unidos. El enviado especial de Trump, Steve Witkoff, se mostró optimista sobre el avance de acuerdos de seguridad y prosperidad y aseguró que “la gente en Ucrania es ahora más esperanzada y espera que pronto podamos concretar un acuerdo de paz”.
Se espera que las conversaciones se reanuden en los próximos días, aunque persisten dudas sobre el compromiso ruso y la disposición ucraniana a aceptar concesiones en medio de la escalada de ataques.
(Con información de EFE, AFP y Europa Press)


