Marley y su hijo Mirko viajaron desde Buenos Aires a los Alpes para escapar del verano y disfrutar de un destino de nieve exclusivo. Se alojaron en un hotel junto a las pistas, desde donde salieron directamente a esquiar, y documentaron la experiencia en las redes sociales.
Apenas llegaron, se pusieron el equipo y comenzaron a practicar. Mirko retomó el esquí después de dos años y contó con la ayuda de un instructor argentino de Mendoza. Al principio trabajó la técnica básica en cuña para recuperar equilibrio y seguridad; con el paso de las horas mostró mejoras: empezó a realizar giros más seguros y se animó a aumentar la velocidad.
También subieron en aerosilla hasta las zonas más altas del complejo, desde donde disfrutaron vistas panorámicas de montañas nevadas y del hotel, que contaba con piscinas climatizadas y jacuzzis. Marley celebró el progreso de su hijo y destacó el apoyo de la escuela de esquí.
Más allá del lujo del destino, los contenidos compartidos reflejaron la complicidad entre padre e hijo: risas, abrazos y momentos de orgullo que convirtieron el viaje en algo más que unas vacaciones.


