Un equipo de especialistas ha determinado que el retrato de Ana Bolena en el Castillo de Hever fue concebido como una respuesta visual dirigida a desacreditar la acusación de “brujería” y el mito del sexto dedo. El hallazgo subraya el uso del arte para defender la legitimidad de la dinastía de Isabel I en un periodo de intensa agitación política y religiosa en Inglaterra.
El análisis incluyó imágenes por infrarrojos y el estudio de los anillos de crecimiento del panel de roble, lo que permitió identificar un dibujo subyacente hasta ahora desconocido. Los expertos localizaron una forma triangular descartada bajo el brazo derecho, indicio de que el pintor modificó el diseño inicial y optó por representar a Ana Bolena sujetando una rosa roja y mostrando claramente cinco dedos.
La datación, situada en torno a 1583 tras el trabajo del especialista Ian Tyers y el análisis científico del Instituto Hamilton Kerr de la Universidad de Cambridge, identifica este retrato como el ejemplar sobre tabla más antiguo conocido de la madre de Isabel I. Según The Guardian, la obra surgió en un contexto de fuertes tensiones entre distintas facciones religiosas y políticas.
Entre los elementos que apuntan a una intención defensiva destacan la rosa roja, símbolo Tudor, y la exposición explícita de los dedos, integrados de forma consciente como parte de una refutación visual. El curador adjunto del castillo, Owen Emmerson, explicó: “Al mostrar claramente cinco dígitos en cada mano, el retrato actúa como una refutación visual a los rumores hostiles y como una defensa de Ana Bolena y, por extensión, de la legitimidad de su hija Isabel”.
En el siglo XVI, los artistas empleaban patrones aprobados para reproducir retratos oficiales en diversos talleres. En este caso, el llamado patrón “B”, que solía centrarse en rostro y hombros, fue deliberadamente adaptado para destacar las manos.
Con ello se pretendía desmontar la calumnia difundida por críticos como Nicholas Sanders, activista católico que impulsó la restauración del catolicismo en Inglaterra y propagó la afirmación de que Ana tenía “seis dedos en la mano derecha”, vinculándola así a la brujería y poniendo en duda la legitimidad de la monarquía.
La autora Helene Harrison, que en su libro publicado en 2025 planteó que la composición del retrato respondía a esos rumores, manifestó su sorpresa tras la confirmación científica: “Me sorprendió descubrir que el análisis respaldaba mi teoría”, declaró tras conocer los resultados, según recoge The Guardian.
Kate McCaffrey, curadora adjunta del castillo, calificó el descubrimiento de decisivo: “Es realmente emocionante. Esta es una prueba contundente de la refutación visual de un mito muy específico sobre la brujería y los seis dedos, lo cual es realmente extraordinario”. Añadió que el examen sitúa el retrato en un marco en el que, además de proteger la figura de Ana, se defendía la imagen de Isabel I como reina.
La obra permanecerá expuesta en su ubicación original en Kent, dentro de la muestra “Capturando a una Reina: La Imagen de Ana Bolena”, que abrirá el 11 de febrero y continuará hasta el 2 de enero de 2027. Según el periódico inglés, la exposición también explorará la manipulación deliberada de la imagen de Ana a lo largo de la historia.
Ana Bolena, nacida hacia 1501, perteneció a la nobleza inglesa. Fue la segunda esposa de Enrique VIII y madre de Isabel I; su matrimonio con el rey contribuyó a la ruptura con la Iglesia católica y al surgimiento de la Iglesia anglicana. Destacó por su inteligencia y su habilidad política, que le permitieron influir en la corte y en decisiones del monarca.
Acusada de adulterio, “brujería” y traición, fue ejecutada en 1536. Con el tiempo, su figura se ha consolidado como símbolo de determinación y modernidad en la historia inglesa, y su imagen sigue siendo objeto de investigaciones y debates.
La figura de Ana Bolena continúa despertando interés por la influencia que ejerció en la corte de Enrique VIII y por su impacto en la trayectoria de la monarquía inglesa.


