En la primera cohorte de la nueva oferta académica de la Universidad de San Vicente se inscribieron 74 estudiantes en la Tecnicatura Universitaria en Producción Vegetal y 121 en la Tecnicatura Universitaria en Producción Animal. Estas cifras marcan el inicio de un proyecto formativo orientado a sectores productivos claves para la región, con un enfoque técnico que busca responder a las necesidades locales de mano de obra calificada y a la modernización de prácticas agrícolas y ganaderas.
Paralelamente a este avance educativo, la comunidad celebra un hito patrimonial: la capilla histórica de Domselaar cumple 150 años. Referida por vecinos como “siempre dio vida a esta zona”, la capilla constituye un emblema de la identidad local y subraya la relación entre la memoria comunitaria y los procesos de desarrollo actuales. Su conservación y conmemoración refuerzan el sentido de pertenencia en un territorio que combina tradición y nuevas iniciativas sociales.
Desde el Municipio de San Vicente se interpretó la incorporación de estas tecnicaturas como un paso significativo en la consolidación de la Universidad de San Vicente como un espacio estratégico para la formación. Las autoridades locales destacan que la iniciativa se inscribe dentro de una política pública orientada a fortalecer la educación pública y de calidad, promover el vínculo entre educación, producción y desarrollo local, y ampliar las posibilidades de acceso a la educación superior para la comunidad.
La creación de carreras técnicas vinculadas a la producción vegetal y animal responde a demandas concretas del entorno: mejora la capacitación de quienes ya trabajan en el sector, facilita la incorporación de prácticas más eficientes y sostenibles, y puede contribuir a generar empleo especializado en la cadena de valor agropecuaria. Además, al ofrecer alternativas de formación accesibles en el propio municipio, se favorece la retención de jóvenes y la articulación entre la universidad, productores, cooperativas y empresas locales.
En términos generales, la iniciativa tiene tres efectos interrelacionados: fortalece el capital humano regional, estimula la innovación aplicada al sector productivo y enriquece el tejido social al integrar saberes técnicos con la historia y la cultura locales. La celebración de la capilla de Domselaar, por su parte, recuerda que las políticas educativas y productivas se desarrollan en espacios con memoria y tradiciones, por lo que su preservación es parte del proyecto comunitario.
En suma, la puesta en marcha de estas tecnicaturas y la conmemoración patrimonial reflejan una apuesta por el desarrollo integral del municipio: formación técnica pública y de calidad, articulación con la producción local y reconocimiento del patrimonio como factor de cohesión social.


