7 de febrero de 2026
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Por qué activar modo avión en vuelo

Antes del despegue, la tripulación suele pedir a los pasajeros que activen el modo avión en sus dispositivos móviles. Aunque la mayoría obedece sin discutirlo, surge la duda sobre si olvidar hacerlo supone un riesgo real durante el vuelo.

En términos de seguridad de la aeronave, el riesgo es prácticamente nulo. Aun así, muchas aerolíneas mantienen la obligación de activar el modo avión porque favorece la operatividad y la comodidad a bordo.

Políticas diferenciadas y evolución tecnológica

La exigencia de usar el modo avión varía según la política de cada aerolínea más que por una regla uniforme de organismos internacionales. Algunas compañías, como Virgin Atlantic o Emirates, ofrecen acceso a WiFi en vuelo; otras, como Iberia, siguen exigiendo el modo avión desde el despegue hasta el aterrizaje.

Hace más de una década la Agencia Europea de Seguridad Aérea (EASA) y la Comisión Europea suavizaron su postura sobre el uso de dispositivos a bordo, pero la decisión final corresponde a cada aerolínea. Para permitir mayor libertad a los pasajeros, las compañías pueden requerir modificaciones técnicas en las aeronaves o comprobaciones adicionales, lo que explica la variabilidad en la aplicación de la norma.

Contrario a la creencia popular, tener el teléfono encendido y conectado no representa un peligro demostrado para los sistemas de vuelo ni las comunicaciones de la aeronave. Los aviones modernos están diseñados para resistir interferencias procedentes de dispositivos electrónicos personales.

Pilotos como Patrick Smith, citado por Xataka, señalan que no hay casos verificados de incidentes causados por móviles durante vuelos. Aunque la tecnología protege los sistemas frente a señales potencialmente interferentes, la prudencia sigue siendo un criterio habitual en la aviación civil.

El motivo real: evitar molestias y preservar la comunicación

La razón principal para exigir el modo avión es evitar molestias sonoras que puedan dificultar la comunicación entre la tripulación y los controladores. Cuando varios dispositivos están encendidos y conectados, a veces se aprecia un zumbido o ruido técnico en los sistemas de comunicación de la cabina.

Ese sonido no supone un peligro, pero sí resulta molesto y puede entorpecer la claridad de las comunicaciones, de las que dependen pilotos y controladores para la operación segura del vuelo.

La interferencia se siente como un zumbido similar al que aparece cuando un micrófono se acerca demasiado a un altavoz. Una llamada aislada puede pasar desapercibida, pero si muchos pasajeros ignoran la norma y mantienen sus dispositivos conectados, el efecto se acumula y complica las comunicaciones, además de incomodar a tripulación y viajeros.

Por eso la prohibición busca evitar la acumulación de esos ruidos y asegurar que la comunicación interna de la aeronave sea nítida.

Con el avance de la conectividad a bordo, cada vez hay más vuelos con WiFi y con posibilidad de usar aplicaciones de mensajería, lo que ha relajado la tolerancia hacia el uso de dispositivos electrónicos.

No obstante, permitir llamadas de voz durante todo el trayecto plantea retos de convivencia: conversaciones continuas a distintos volúmenes pueden empeorar la experiencia del resto de los pasajeros.

Pilotos con experiencia, como Perico Durán, restan trascendencia técnica al problema y subrayan la molestia del zumbido; ingenieros como Coenraad Loubser han observado que incluso algunos miembros de la tripulación no siempre cumplen la norma, lo que refuerza su carácter práctico más que de seguridad estricta.

Fabricantes de aviones y operadores reconocen que los avances tecnológicos han disminuido la relevancia de esta prohibición desde el punto de vista de la seguridad.

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