9 de febrero de 2026
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Jimmy Lai, magnate hongkonés y defensor de la democracia

Jimmy Lai, empresario de medios de Hong Kong y crítico del gobierno chino, fue condenado el lunes a 20 años de prisión, la pena más severa aplicada hasta ahora bajo la ley de seguridad nacional que Pekín impuso tras las protestas prodemocráticas de 2019.

La sentencia representa un duro revés para el millonario que, tras la represión posterior a las protestas de 2019, continuó denunciando lo que consideraba riesgos del autoritarismo tanto en China como en el extranjero.

Conocido por su complexión robusta, su estilo combativo y su perseverancia, Lai usó su fortuna para apoyar el movimiento prodemocracia de Hong Kong. Su periódico, Apple Daily, defendía posiciones liberales y criticaba con frecuencia a las autoridades hasta su cierre en 2021 tras una serie de redadas policiales.

Esas redadas siguieron a la imposición de la ley de seguridad nacional en Hong Kong y al posterior arresto de Lai, acusado de colusión con fuerzas extranjeras y de sedición.

Antes de su arresto, Lai dijo a Reuters que “lucharía hasta el último día”. De 78 años, ha permanecido bajo custodia por más de cinco años, gran parte del tiempo en confinamiento solitario, y su salud se ha visto afectada.

Devoto católico, según su familia fue recluido en una celda con una pequeña ventana que da a un pasillo. Sus allegados sostienen que su fe ha sido un soporte durante su proceso judicial y su confrontación con el Partido Comunista Chino.

El cardenal Joseph Zen, de 94 años y destacado defensor de la democracia, solía visitarlo en la cárcel. La trayectoria de Lai, desde orígenes modestos hasta convertirse en empresario y figura contestataria, ha sido vista por muchos como representativa de ciertos rasgos de Hong Kong: espíritu empresarial y un apego a valores liberales que han chocado con el enfoque de Pekín.

Primeros años

De joven, Lai trabajó en las calles de Cantón y en 1961 llegó a Hong Kong oculto en la bodega de un barco pesquero. Empezó sin recursos, llegó a tener una fábrica y más tarde fundó la cadena de ropa Giordano.

Las matanzas en la Plaza de Tiananmen en junio de 1989 marcaron un punto de inflexión que lo acercó al activismo y al periodismo.

En 1990 fundó el semanario Next Magazine. Tras problemas comerciales en China continental a mediados de los años 90 por su activismo, vendió Giordano y con esos recursos lanzó Apple Daily en 1995.

El tabloide combinaba noticias de sucesos, escándalos, apuestas y reportajes de investigación sobre la élite de Hong Kong y China, y alcanzó rápidamente gran popularidad.

En una columna, Lai llegó a referirse a Li Peng, entonces primer ministro chino señalado por la represión de Tiananmen, como “hijo de un huevo de tortuga”, una expresión muy ofensiva en chino.

También calificó al actual líder chino, Xi Jinping, de “dictador”. En el tribunal dijo: “Cuanta más información tienes, más sabes lo que pasa. Cuanto más libre eres”.

Tras el traspaso de Hong Kong a China en 1997, Pekín prometió amplias libertades y un alto grado de autonomía bajo el principio de “un país, dos sistemas”.

Sin embargo, críticos como Lai sostienen que la aplicación de la ley de seguridad nacional ha ido erosionando esas garantías. En 2014, durante el Movimiento de los Paraguas, Lai fue arrestado, aunque no llegó a cumplir pena de prisión por ese episodio.

En 2019, cuando grandes movilizaciones protestaron contra el creciente control de China sobre Hong Kong, los medios estatales chinos lo presentaron como “una fuerza del mal, no un héroe de la democracia”.

En ese periodo, Lai dijo: “Tenemos que ser flexibles, innovadores y pacientes, pero persistir.” Al dictar su sentencia, los tres jueces señalaron que el castigo se agravó porque lo consideraron el “cerebro” y la fuerza impulsora de las conspiraciones de colusión con potencias extranjeras.

Las autoridades de China y Hong Kong han defendido la ley de seguridad nacional, afirmando que ha restaurado la estabilidad y que Lai recibió un juicio justo.

El pecado de decir “preso político”

En 2008, Forbes incluyó a Lai entre las 40 personas más ricas de Hong Kong, con un patrimonio de 1.200 millones de dólares hongkoneses (unos 154 millones de dólares). En 2021 sus activos y acciones en Next Digital fueron congelados, lo que dejó sin liquidez a la empresa y contribuyó a su cierre.

Durante el juicio, Lai se describió repetidamente como un “preso político”, lo que motivó la reprimenda de uno de los jueces, que le recordó que estaba en el tribunal para responder a cargos penales. Lai respondió que tenía derecho a discrepar.

Aunque admitió que su lucha por la democracia probablemente no le beneficiaría personalmente, calificó su sacrificio como un “honor”. Su familia, incluidos seis hijos de dos matrimonios, lo ha respaldado públicamente.

En octubre, su esposa Teresa y una de sus hijas fueron fotografiadas en la Plaza de San Pedro, en el Vaticano, reunidas con el Papa y vestidas de negro, en medio de crecientes preocupaciones por la salud de Lai.

Su hija Claire dijo a Reuters que “nuestro padre entró fuerte, mentalmente aún lo está, pero físicamente ahora está significativamente más débil”, y detalló dolencias como problemas de espalda, diabetes, palpitaciones y una presión arterial notablemente más alta que el año anterior.

Comentó además que las largas audiencias y los interrogatorios, tanto por parte de la fiscalía como por parte de los jueces, han sido difíciles para él, y defendió la integridad de su padre: “es un hombre que ama a Dios, ama la verdad, ama la libertad y ama a su familia”.

(C) Reuters.-

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