12 de febrero de 2026
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Boda familiar con 60 años de diferencia conmueve a una ciudad británica

El 15 de noviembre de 2025, Tom y Corina contrajeron matrimonio en el histórico Ayuntamiento de Frome, en el suroeste de Inglaterra. La elección del lugar respondía a una conexión familiar: sesenta años antes, los abuelos del novio, Terry y Sandra Wheeler, se habían casado en el mismo edificio.

Antes de la ceremonia, la pareja informó al personal del Ayuntamiento de que los abuelos de Tom se habían casado allí el 30 de octubre de 1965. Aquella referencia familiar sirvió de inspiración y convirtió la boda en un gesto de continuidad generacional.

Para los Wheeler, el Ayuntamiento tiene un valor emocional que supera su función administrativa. Tras su propia boda en 1965, Terry y Sandra volvieron en 2017 con motivo de la reapertura del edificio tras una restauración; esa visita quedó como el último recuerdo de Sandra en el salón donde se había casado.

El 15 de noviembre de 2025, casi seis décadas después, Terry asistió para acompañar a su nieto. La ausencia de Sandra fue notable, pero la presencia de Terry subrayó la conexión entre tres generaciones y la importancia de la memoria y el legado familiar.

Desde el Ayuntamiento, Nykki Mehta, responsable de eventos, señaló que historias de este tipo muestran cómo los edificios cívicos funcionan como lugares que unen relatos individuales con la historia de la comunidad, y que actúan como depositarios de recuerdos compartidos.

Mehta añadió que, además de sus funciones administrativas, el equipo disfruta apoyando a las familias en celebraciones importantes y en mantener el Ayuntamiento como un espacio de calidez y encuentro.

La ceremonia de Tom y Corina también puso de manifiesto la capacidad del Ayuntamiento de Frome para adaptarse a los tiempos actuales sin perder su identidad. Gracias a la colaboración con los Servicios de Registro de Somerset, el lugar ofrece ceremonias personalizadas que permiten a las parejas diseñar celebraciones que reflejen su propia identidad.

El Ayuntamiento difundió un comunicado relatando la historia de la boda y su vínculo con la celebración de 1965, poniendo en valor las conexiones intergeneracionales. La noticia atrajo la atención de medios y vecinos, que vieron en el evento un ejemplo de cómo lo público y lo personal pueden entrelazarse.

La boda de Tom y Corina se convirtió en un homenaje a la memoria de Sandra y en un momento de orgullo para Terry. El edificio, restaurado y abierto a nuevas generaciones, reafirmó su papel como símbolo local, y las autoridades municipales reiteraron su compromiso de mantener vivo el espacio para futuras historias comunitarias.

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