14 de febrero de 2026
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Rubio no sabe si Rusia quiere acabar la guerra en Ucrania

El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, dijo no saber si Rusia está realmente comprometida con poner fin a la guerra en Ucrania, mientras Estados Unidos continúa presionando por un acuerdo de paz.

En la Conferencia de Seguridad de Múnich, y con el conflicto cerca de su quinto año, Rubio afirmó que no está claro si Moscú se toma en serio el fin de las hostilidades.

Señaló que, por un lado, han disminuido algunos de los problemas que obstaculizan la paz; por otro, los asuntos que quedan son los más complejos, por lo que aún queda trabajo por delante. Aún así, dijo, Rusia asegura que lo está tomando en serio.

Rubio intentó además tranquilizar a sus socios europeos, afirmando que Washington busca fortalecer la relación transatlántica para que una Europa potente colabore con EE. UU. en la renovación del orden mundial.

Al dirigirse a líderes europeos, adoptó un tono conciliador en un momento en que la relación se había visto tensionada por el reciente interés del presidente Donald Trump por Groenlandia.

Subrayó que no se trata de separarse, sino de revigorizar una amistad histórica y renovar una alianza.

Explicó que la alianza que se busca debe reconocer que los problemas actuales no son solo malas políticas, sino también un malestar social; y que no debe paralizarse por miedos —al cambio climático, a la guerra o a la tecnología—, sino actuar con valentía hacia el futuro.

En su intervención criticó la inmigración masiva, políticas climáticas que, según él, han empobrecido a la población, y un libre comercio que, a su juicio, desindustrializó a Europa y a Estados Unidos en beneficio de rivales.

También destacó la conexión cultural y espiritual entre ambas orillas del Atlántico, ligada a la lengua, al cristianismo y al origen europeo de muchos estadounidenses.

Durante su discurso en Múnich, afirmó que Estados Unidos estará guiado por una visión de futuro tan orgullosa y soberana como lo ha sido su pasado.

Añadió que, aunque EE. UU. está dispuesto a actuar solo si fuera necesario, prefiere y espera hacerlo junto a sus aliados europeos, porque aliados débiles también debilitan a Estados Unidos.

Rubio, de origen cubano y con raíces españolas, volvió a criticar la inmigración, consignando argumentos similares a los esgrimidos en la reciente Estrategia de Seguridad Nacional del gobierno de Trump sobre riesgos demográficos y culturales para Europa.

Calificó la inmigración masiva como una crisis que transforma y desestabiliza sociedades occidentales y afirmó que recuperar el control de las fronteras es un ejercicio de soberanía, no de xenofobia.

Críticas a la ONU

El secretario de Estado también cuestionó el papel de la ONU, al tiempo que Washington impulsa una Junta de Paz propia, apoyada por la Casa Blanca y constituida con países invitados selectivamente.

Rubio sostuvo que en muchos de los asuntos más urgentes la ONU no tiene respuestas y prácticamente no ha desempeñado un papel significativo.

Puso como ejemplos la falta de capacidad para detener los conflictos en Gaza y Ucrania y la incapacidad para limitar el programa nuclear iraní.

También afirmó que la institución no actuó frente a lo que, según él, representa una amenaza para la seguridad planteada por el gobierno de Nicolás Maduro, a quien mencionó en el contexto de acusaciones y acciones promovidas por Washington.

Rubio agregó que, aunque las Naciones Unidas conservan un gran potencial para ser una herramienta positiva, en las crisis recientes ha sido necesario el liderazgo estadounidense, junto con varios países, para avanzar en la liberación de rehenes y en frágiles acuerdos de tregua o negociaciones de paz.

Su discurso marcó un contraste con el pronunciado un año antes en el mismo foro por el vicepresidente JD Vance, quien acusó a líderes europeos de poner en riesgo la seguridad continental por sus políticas migratorias y regulaciones sobre contenidos extremistas en plataformas digitales.

En la cumbre de junio, los países europeos de la OTAN, salvo España, acordaron elevar el gasto en defensa hasta el 5% del PIB, respondiendo a la demanda de Trump de que Europa haga más por su propia protección.

La víspera, el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, defendió que una Europa fuerte dentro de una OTAN fuerte reforzará el vínculo transatlántico.

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, afirmó que la Unión Europea debe acelerar y asumir responsabilidades mayores en materia de defensa.

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