El presidente ucraniano, Volodimir Zelensky, advirtió que muchos de los misiles y drones usados por el ejército ruso contienen miles de piezas de fabricación extranjera, principalmente procedentes de Europa, Estados Unidos y Japón, y pidió a esos países cortar eficazmente esas cadenas de suministro.
Detalló que, según sus estimaciones, ciertos sistemas letales dependen de numerosos componentes externos: por ejemplo, cinco misiles Iskander-M incorporan al menos 75 piezas críticas de fabricación no rusa, y tres misiles Kh-101 contienen casi 160 elementos que Rusia no podría sustituir por sí sola.
Asimismo señaló que cada dron shahed de origen iraní incluye cientos de componentes exportados a Rusia desde terceros países, y que esos suministros no provienen únicamente de empresas chinas, sino también de firmas en Europa, Estados Unidos y Japón.
Zelensky instó a los aliados de Ucrania a bloquear de manera efectiva las rutas que suministran piezas clave para la producción de armamento en Rusia, calificando esa acción como crucial para Kiev y para la seguridad internacional.
Pidió además que las propias empresas supervisen mejor el destino de sus componentes, sosteniendo que, sin esas conexiones con el exterior, Rusia no podría mantener su capacidad bélica ni ser fuerte estando aislada.
Reiteró que el bloqueo y la presión internacional pueden forzar al agresor a reconsiderar su política en el contexto de la invasión al territorio ucraniano.
En relación con las negociaciones en Suiza, indicó que la delegación ucraniana presentará un informe tras la ronda de conversaciones en Ginebra sobre los recientes ataques a Odesa y sus consecuencias.
Subrayó que el equipo debe abordar sin falta estos ataques, en particular ante la parte estadounidense, que había propuesto que tanto Ucrania como Rusia se abstuvieran de efectuar bombardeos, en referencia a los últimos ataques de Moscú contra infraestructura crítica ucraniana.
El presidente destacó que Ucrania está preparada y no desea la guerra, y afirmó su disposición a avanzar hacia un acuerdo justo que ponga fin al conflicto iniciado por Rusia en 2022. Añadió que en las próximas semanas habrá nuevas negociaciones con socios internacionales y se discutirá la necesidad de que Europa desarrolle sus propios misiles de defensa aérea.
Preguntó también qué pretende realmente Rusia y si habrá consecuencias por priorizar los shaheds, los misiles y discursos nacionalistas sobre la diplomacia real y la búsqueda de una paz duradera.
El martes se celebró una reunión con representantes de Estados Unidos, Francia, Reino Unido, Alemania, Italia y Suiza. Rustem Umerov, secretario del Consejo Nacional de Defensa ucraniano, informó que se coordinaron enfoques para los próximos pasos y enfatizó la importancia de mantener una visión común y una coordinación estrecha entre Ucrania, Estados Unidos y Europa.
Los equipos negociadores de Ucrania y Rusia reanudarán una segunda ronda de conversaciones de paz en Ginebra el miércoles, mientras el principal enviado de Estados Unidos mostró optimismo sobre la posibilidad de poner fin al conflicto, el más letal en Europa desde la Segunda Guerra Mundial.
Estas conversaciones constituyen el esfuerzo diplomático más reciente para reducir los combates que han provocado cientos de miles de muertes, el desplazamiento de millones de personas y la devastación de amplias zonas del este y sur de Ucrania.
Los delegados de Estados Unidos mantienen la presión para conseguir un acuerdo que ponga fin a casi cuatro años de guerra, aunque hasta ahora no existe un compromiso entre Moscú y Kiev sobre el territorio en disputa.
El enviado estadounidense Steve Witkoff, representante de la administración del presidente Donald Trump, afirmó que los esfuerzos diplomáticos del mandatario contribuyeron a impulsar el proceso.
En un mensaje en X, Witkoff aseguró que el éxito del presidente Trump al reunir a las partes ha generado progreso significativo y dijo que ambas delegaciones acordaron informar a sus líderes y seguir trabajando para alcanzar un acuerdo.
(Con información de Europa Press)

