La histórica fabricante de neumáticos Fate informó el cierre definitivo de su planta en Virreyes, partido de San Fernando, y el despido de 920 empleados, lo que pone fin a más de ocho décadas de producción en la Argentina. La medida se conoció de manera sorpresiva cuando trabajadores encontraron un cartel en la entrada que anunciaba el cese total de actividades.
Fuentes gremiales confirmaron que dentro de la planta permanecen delegados y trabajadores y que hay conversaciones informales en un clima de fuerte tensión e incertidumbre. El cierre paraliza una de las principales plantas del sector y genera un conflicto laboral de alto impacto tanto por la cantidad de despidos como por la forma en que se comunicó la decisión.
Convocan a una asamblea dentro de Fate mientras crece la tensión en el predio
Los delegados convocaron a una asamblea en el patio interior de la planta y llamaron desde el alambrado a que ingresen más trabajadores y delegaciones gremiales que se acercaron al lugar. Parte del personal ingresó a la fábrica, mientras otros permanecieron fuera por el operativo policial y el clima de tensión.
Algunos empleados criticaron la forma del cierre con consignas como “la indemnización es pan para hoy, hambre para mañana”. También se escucharon cuestionamientos hacia la central obrera, expresados en cánticos que interpelaban a la CGT por su presencia en la movilización.
“¿Y a mi edad qué voy a hacer?”: el golpe del cierre de Fate en los trabajadores con más antigüedad
Varios trabajadores de mayor antigüedad describieron incertidumbre y preocupación por su futuro laboral. Pedro, de 60 años y 17 en la planta, dijo sentirse “shockeado” y cree que su única alternativa será cobrar la indemnización y subsistir hasta la jubilación. Rechaza opciones como trabajar en aplicaciones por inseguridad y por su edad.
Mario, con once años en Fate, contó que se enteró del cierre en la puerta de la fábrica al leer el cartel que pegó la empresa. Relató que ya vivió un despido en 2014 y dijo que, por su edad, considera difícil volver a conseguir un empleo estable. Espera definiciones del sindicato y de la Secretaría de Trabajo mientras enfrenta estrés y angustia por la situación.
Un grupo de trabajadores de Fate cruzó el alambrado de la fábrica y escala la tensión
La tensión aumentó cuando un grupo de personas intentó ingresar saltando el alambrado perimetral para unirse a los trabajadores que ya estaban dentro de la planta como parte de la protesta. El episodio motivó un mayor despliegue policial en el interior y los alrededores de la fábrica.
“Vamos a pelear por nuestros puestos de trabajo”
Un trabajador que permanece dentro de la planta afirmó que ingresaron para “pelear por nuestros puestos de trabajo” y explicó que se enteraron del cierre con un cartel y un comunicado de la empresa al comenzar el turno de las seis de la mañana, que anunciaba el cese de la producción y el despido de todo el personal.
Desde el interior denunciaron una “militarización” del predio por parte de la policía bonaerense y afirmaron que el secretario general del sindicato estaba detenido dentro de un móvil policial en las instalaciones. Los delegados pidieron el apoyo de organizaciones sociales y sindicatos para mantener la protesta hasta lograr una solución que permita preservar los puestos laborales.
“Hay que parar la olla”: el relato de los trabajadores que analizan su futuro tras los despidos
Las conversaciones informales entre trabajadores en las inmediaciones de la fábrica se centraron en alternativas laborales inmediatas tras los despidos. Muchos evaluaron trabajar como conductores para aplicaciones o hacer delivery; en una ronda de diez, siete consideraban esa opción. Algunos cuentan con auto propio o prestado, otros con ciclomotores para reparto.
Alexis, con cinco años en la planta, dijo que deberá trabajar más horas por menos salario para “parar la olla” en su casa. Otra preocupación recurrente es la pérdida de cobertura médica: familias con hijos con discapacidad expresaron incertidumbre sobre el acceso a terapias y tratamientos que hoy dependen de la obra social vinculada al empleo.
“No poder llevar el plato de comida”: el impacto del cierre de Fate en las familias de los trabajadores
Con el paso de las horas, familiares se acercaron a la fábrica para acompañar y visibilizar el impacto social del cierre. Esposas y parejas describieron una situación económica precaria anterior al anuncio, con sueldos congelados y apremios financieros como créditos para pagar alquileres.
Ivana, esposa de un despedido, dijo que la situación era insostenible y que el último cobro fue insuficiente para las necesidades del hogar. Gabriela, cuyo marido trabaja en Fate desde hace doce años, aludió al desgaste físico y a riesgos sanitarios asociados al trabajo en la planta y criticó que la notificación se hiciera mediante un comunicado nocturno.
Una docente y pareja de un trabajador también describió la dependencia de ese salario en los hogares: pese a la falta de ajustes salariales, el sueldo de Fate era el ingreso principal para muchas familias que debieron endeudarse para cubrir gastos básicos y ayudar a familiares jubilados.
Un delegado aseguró que los trabajadores “van a defender los puestos de trabajo hasta el final”
Alejandro Crespo, secretario general del Sindicato Único de Trabajadores del Neumático de Argentina (SUTNA), calificó el cierre como “intolerable” y pidió dimensionar su impacto, que según él alcanza a operarios, personal de limpieza, camioneros y repartidores del cordón industrial de la zona norte.
Crespo sostuvo que la empresa cuenta con recursos económicos para mantener la producción y señaló el ingreso masivo de importaciones como un factor que facilitaría la reducción de empleo. Afirmó que los balances recientes no fueron negativos y criticó la alternativa de limitarse a pagar indemnizaciones, por considerar que no resuelven el problema estructural.
El dirigente afirmó que el cierre es “totalmente ilegal” por una cláusula que, según el sindicato, comprometía a la empresa a no despedir hasta el 30 de junio de 2026. También denunció la presencia de la Policía Armada dentro del predio y dijo que los trabajadores tienen derecho a permanecer en la fábrica para defender sus puestos. Sobre las medidas de fuerza, adelantó que se realizarán todas las acciones necesarias para intentar la reapertura.
Crespo convocó a otras organizaciones sindicales y a la CGT a sumarse al reclamo y aseguró que la responsabilidad recae tanto en la empresa como en el Estado, que deben acordar una salida que evite el cierre y la pérdida de empleos.
La Policía habló de un intento de toma de la fábrica y labró actuaciones por “turbación de la propiedad”
Un parte de la Estación de Policía Departamental de Seguridad (EPDS) de San Fernando indicó que alrededor de 15 empleados, entre ellos el secretario general del SUTNA, ingresaron al predio tras cortar el alambrado perimetral con la intención de tomar la fábrica. Según el informe, la policía intervino y dispersó al resto de los empleados, mientras que el dirigente gremial quedó interceptado en el interior del establecimiento.
El parte agregó que se dispuso custodia policial en el perímetro para evitar nuevos ingresos y que, tras consultar con la fiscalía correccional, se labraron actuaciones caratuladas como “turbación de la propiedad”, sin que hasta el momento se hubiera adoptado una medida concreta contra las personas identificadas.
“La empresa actuó en la ilegalidad”, denunció un trabajador que permanece dentro de la planta
Sebastián Tesoro, trabajador de Fate, relató que el cierre se conoció a primera hora por un comunicado pegado en la puerta y afirmó que la medida deja a 700 familias en la calle, en el marco de una negociación paritaria congelada desde hace catorce meses. Dijo que muchos trabajadores se concentraron en la puerta y que un sector decidió entrar para reclamar por sus puestos.
Tesoro aseguró que la empresa actuó “en la ilegalidad”, sin notificaciones formales ni carta documento, y rechazó que exista una crisis productiva: afirmó que la fábrica seguía produciendo entre seis mil y siete mil cubiertas diarias y que los últimos balances habrían arrojado ganancias. Consideró que el cierre responde a una estrategia para imponer flexibilización laboral y denunció represión policial y la detención del secretario general del sindicato.
El trabajador subrayó que permanecen dentro de forma pacífica y que no cesarán hasta pelear por la conservación de los empleos, en defensa de compañeros con larga antigüedad y familiares a cargo.
“Nos enteramos por un cartel”, el relato de los trabajadores tras el anuncio del cierre
Empleados relataron que el anuncio del cierre fue sorpresivo y que, aunque había rumores previos, la confirmación llegó con el comunicado pegado en la puerta. Señalaron que esa publicación fue la única comunicación oficial y que el mismo texto también se subió a una aplicación interna de la empresa.
Algunos trabajadores no habían recibido aún notificaciones formales sobre su situación; solo algunos habrían sido avisados de la llegada de correspondencia, que suponían eran telegramas de despido. En la planta conviven empleados que permanecen dentro del establecimiento y otros que esperan afuera a la vera de los portones en busca de definiciones.
Además de la forma del anuncio, los trabajadores apuntaron a la situación salarial como un factor del conflicto: dijeron que llevan catorce meses sin ajustes, con paros frecuentes y que en diciembre percibieron un pago inferior al salario habitual como consecuencia de medidas por los paros.
En términos personales y emocionales, los trabajadores describieron tristeza, preocupación e incertidumbre por la dificultad de encontrar empleo en el contexto actual, especialmente para quienes tienen muchos años en la fábrica.
El gremio no descarta tomar la fábrica tras el anuncio del cierre
El titular del SUTNA, Alejandro Crespo, aseguró que el sindicato y los trabajadores harán “todas las acciones que sean necesarias” para revertir el cierre e informó que permanece dentro de la planta junto a delegados y operarios. Denunció represión policial y calificó el cierre como “totalmente ilegal”, sin descartar la toma de la fábrica como medida de presión.
Fuera de la planta se desarrollaban asambleas y concentraciones de trabajadores en los portones mientras el sindicato evaluaba los próximos pasos y convocaba apoyo de otras organizaciones.
Un delegado denunció represión policial, uso de balas de goma y la detención de un dirigente gremial
El delegado Miguel Ricciardulli denunció un operativo policial dentro y fuera de la planta en el que se habrían utilizado balas de goma. Confirmó la detención del secretario general del SUTNA y dijo no tener precisiones sobre su situación al momento de la declaración, mientras delegados y trabajadores permanecían dentro del establecimiento solicitando la reversión de los despidos.
Los trabajadores se enteraron del cierre por un cartel
Ricciardulli atribuyó la responsabilidad del cierre, en parte, a la política de importaciones y a factores macroeconómicos. Dijo que la empresa adujo que la situación de las importaciones dificulta la producción local, aunque sostuvo que “ningún gremio tiene incidencia en un cierre de fábrica”.
El delegado confirmó que los trabajadores se enteraron por un cartel en la puerta y que 16 empleados permanecían dentro del predio junto a delegados mientras se realizaban asambleas afuera. Ratificó la denuncia sobre la presencia policial, el uso de balas de goma y la detención del secretario general y pidió que la empresa revierta la medida por considerarla “no agotadora de las instancias previas”.
/economia/2026/02/18/fate-anuncio-su-cierre-definitivo-la-historica-marca-argentina-de-neumaticos-despedira-a-sus-920-empleados-y-deja-de-producir/

