Los gobiernos de Hungría y Eslovaquia anunciaron este miércoles la activación de sus reservas estratégicas de petróleo tras la interrupción del suministro de crudo ruso por el oleoducto Druzhba, afectado desde finales de enero por ataques en territorio ucraniano.
El primer ministro húngaro, Viktor Orbán, afirmó en la red social X que Ucrania está “chantajeando” a Hungría al cerrar el oleoducto y que por ello deben recurrir a las reservas estratégicas.
Hungría depende en gran medida de los hidrocarburos rusos, obteniendo alrededor del 65 % de su petróleo y el 85 % de su gas de Rusia. La suspensión del Druzhba generó inquietud porque es la principal vía de transporte de crudo hacia la región centroeuropea.
Para compensar la interrupción, el Ejecutivo húngaro anunció la liberación de parte de sus reservas estratégicas y la suspensión temporal de las exportaciones de diésel hacia Ucrania hasta que se restablezca el suministro de crudo.
Orbán calificó la decisión ucraniana de bloquear los suministros por el Druzhba como un “chantaje político” destinado a presionar a Hungría para que apoye la adhesión de Ucrania a la UE y entregue fondos, según sus declaraciones.
El ministro de Exteriores húngaro, Péter Szijjártó, aseguró que el oleoducto está en condiciones de reanudar el tránsito y atribuyó la interrupción a una decisión política del presidente ucraniano, Volodimir Zelenski.
En paralelo, Eslovaquia declaró el estado de emergencia por la interrupción y aprobó la liberación de aproximadamente la mitad de sus reservas estratégicas, que serán destinadas a la empresa petroquímica Slovnaft, vinculada al grupo húngaro MOL, para garantizar el suministro interno.
El primer ministro eslovaco, Robert Fico, afirmó que todo el combustible producido se destinará al mercado nacional y aseguró que el país no afrontará escasez inmediata. Ambos países disponen de reservas equivalentes a cerca de tres meses de consumo promedio.
La activación de las reservas busca mantener la estabilidad del mercado interno y evitar desabastecimientos para la industria y los hogares. Slovnaft se encargará de gestionar el flujo de combustible priorizando la demanda nacional, mientras que las exportaciones hacia Ucrania y otros destinos quedan suspendidas temporalmente.
El conflicto sobre el suministro de crudo ruso a través de Ucrania se inscribe en un contexto geopolítico complejo: Hungría mantiene relaciones estrechas con Moscú y ha sido considerado uno de sus principales aliados en la UE, y Eslovaquia también mantiene vínculos comerciales relevantes con Rusia. La dependencia de hidrocarburos rusos para la energía y el transporte aumenta la vulnerabilidad ante interrupciones externas.
Analistas del sector energético señalan que la liberación de reservas estratégicas es una medida habitual en emergencias, pero recuerdan que su duración es limitada; las reservas, calculadas para alrededor de tres meses, podrían requerir reposición si la interrupción del oleoducto se prolonga.
Hasta ahora la situación no ha repercutido en los precios domésticos del combustible en ninguno de los dos países, y las autoridades aseguran que la población y las industrias estratégicas no afrontarán restricciones inmediatas. No obstante, la tensión entre Budapest, Bratislava y Kiev evidencia la fragilidad de la dependencia energética en Europa Central y subraya la necesidad de diversificar las fuentes de suministro.
(Con información de EFE)

