21 de febrero de 2026
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Sustancia P, nuevo objetivo contra la migraña

Nuevos hallazgos científicos están replanteando el tratamiento de la migraña al recuperar vías previamente descartadas, especialmente la que involucra la sustancia P, lo que podría ofrecer alternativas a quienes no responden a los fármacos actuales.

Según New Scientist, equipos liderados por Messoud Ashina (Universidad de Copenhague), Michael Moskowitz (Universidad de Harvard), Lars Edvinsson (Universidad de Lund), Peter Goadsby (Hospital King’s College de Londres) y la farmacéutica danesa Lundbeck han impulsado de nuevo el interés en esta línea de investigación.

La migraña afecta a más de mil millones de personas en el mundo y, según estimaciones, alrededor del 40% no obtiene beneficio suficiente con los tratamientos más recientes.

Nuevos descubrimientos en la fisiopatología de la migraña

Investigaciones recientes aportan una comprensión más detallada del papel de la sustancia P en la migraña. El equipo de Ashina observó que la infusión de esta molécula provoca cefalea en el 71% de individuos sin antecedentes de migraña.

Además, la administración de sustancia P produce dilatación de la arteria temporal superficial, un fenómeno que se asocia con los síntomas clínicos de la enfermedad, según New Scientist.

La sustancia P es un neuropéptido liberado por el nervio trigémino cuya acción provoca dilatación vascular, inflamación meníngea y un aumento en la transmisión de señales de dolor.

Recientemente se ha demostrado que la sustancia P no solo interactúa con el receptor de neurocinina 1 (NK1), sino también con el receptor MRGPRX2, que activa mecanismos inflamatorios y estimula directamente neuronas sensoriales, amplificando la percepción del dolor.

La capacidad de la sustancia P para actuar sobre vías múltiples ha reavivado el interés clínico. Michael Moskowitz, pionero en el estudio del nervio trigémino, señaló en New Scientist: “Con nuevos conocimientos surgen nuevas posibilidades terapéuticas y, a la luz de lo que sabemos ahora, parece oportuno y prudente retomar las estrategias dirigidas a la sustancia P”.

De los antiguos fracasos a las nuevas esperanzas

En la década de 1990, varios ensayos clínicos con fármacos destinados a bloquear la sustancia P no superaron al placebo, en gran parte porque se centraron únicamente en el receptor de neurocinina 1 y pasaron por alto otros receptores relevantes.

Durante más de veinte años esa vía quedó descartada como prometedora para la migraña, atribuible a una comprensión limitada de los mecanismos de la molécula y a la baja selectividad de los medicamentos probados entonces.

Hoy, el desarrollo de anticuerpos monoclonales ha cambiado el panorama terapéutico: estos fármacos bloquean de forma directa moléculas implicadas en el dolor de cabeza y han mostrado mayor eficacia y tolerabilidad en muchos pacientes.

Un ejemplo es el bocunebart, un anticuerpo monoclonal experimental dirigido contra PACAP (péptido activador de la adenilato ciclasa de la hipófisis). Lundbeck comunicó resultados iniciales de un ensayo en que bocunebart redujo de manera significativa los días de migraña al mes frente al placebo.

No obstante, Lars Edvinsson, uno de los investigadores que vinculó PACAP y sustancia P con la migraña, comentó a New Scientist que la relevancia real de estos medicamentos solo se podrá valorar una vez se publiquen los datos completos. Lundbeck tiene previsto difundirlos próximamente, mientras el debate entre especialistas continúa.

Nuevas terapias y futuro del tratamiento

La introducción de inhibidores del péptido relacionado con el gen de la calcitonina (CGRP) ha transformado el manejo de la migraña en los últimos años, reduciendo en torno a la mitad los días afectados y acortando la duración de los episodios. Aun así, hasta un 40% de los pacientes no experimenta una mejora sustancial.

Ante esa limitación se exploran opciones dirigidas a moléculas como la sustancia P y PACAP. Los especialistas proponen combinar tratamientos que actúen en distintos puntos de la red neuroquímica de la migraña para aumentar el porcentaje de respuesta.

Peter Goadsby, experto en el péptido relacionado con el gen de la calcitonina, subrayó en New Scientist: “El gran reto sigue siendo encontrar nuevas opciones que beneficien a los cientos de millones que no están bien cubiertos por las terapias actuales”.

Moskowitz enfatizó que las tres moléculas clave —sustancia P, CGRP y PACAP— afectan la pared vascular meníngea por mecanismos independientes. Por ello, el bloqueo combinado de estas vías podría ser una estrategia adecuada para reducir el número de pacientes que no responden a las terapias.

Sin embargo, expertos como Edvinsson consideran que los fármacos dirigidos a sustancia P y PACAP probablemente tendrán un papel complementario y no reemplazarán a los bloqueadores de CGRP, que se liberan en cantidades mucho mayores durante los episodios de migraña.

Fuentes citadas por New Scientist señalan que el futuro del tratamiento de la migraña se dirige hacia un enfoque multimodal diseñado para ofrecer soluciones a grupos de pacientes más diversos. Se espera que la próxima innovación consista en la utilización coordinada de distintas terapias, lo que ampliaría las opciones para quienes aún no encuentran alivio.

En ese contexto, las nuevas estrategias terapéuticas sumarían herramientas a los tratamientos existentes, incrementando el beneficio disponible y permitiendo una atención más personalizada según las necesidades de cada paciente.

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