21 de febrero de 2026
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10 vinos blancos para reuniones de verano

Durante el verano —antes, durante y después de las vacaciones— la forma de disfrutar el vino cambia por la mayor relajación y por el clima. No es casualidad que las bebidas frescas y livianas sean las preferidas en esta época.

En el mundo del vino esto se traduce en un aumento del consumo de espumosos, impulsado también por las celebraciones, y en el regreso del rosado, que muchos olvidan durante el resto del año. Pero son los blancos los que más se destacan: tienen calidad comparable a los tintos, ofrecen gran diversidad y se adaptan bien a situaciones informales y a distintos platos, desde una picada como aperitivo hasta pescados a la parrilla en la mesa.

Más allá de los gustos personales, al elegir un vino hay que considerar la ocasión; además del cuándo y el dónde, la temperatura de servicio influye decisivamente en el disfrute, sobre todo con calor. Los blancos, que se sirven frescos, suelen ser la opción más adecuada para sorprender y beber con placer.

Hasta hace unos años pocos imaginaban que uno de los mejores vinos argentinos sería blanco. Lo que cambió fueron los hábitos, la superación de muchos mitos y, sobre todo, la mejora en la calidad de los blancos. Son más difíciles de elaborar porque provienen solo del mosto, sin hollejo, lo que los vuelve más frágiles. Sin embargo, con variedades apropiadas y viñedos en altitud, las uvas maduran con acidez firme, dando vinos con personalidad y capacidad de guarda.

El Chardonnay es el blanco más prestigioso del mundo y en Argentina también ha logrado grandes exponentes, aunque de forma reciente. A fines de los años 90 se tendía a producir Chardonnays al estilo americano: densos, golosos y con fuerte impronta de roble, pese a que el modelo siempre fue la sobriedad de la Borgoña francesa.

Hoy, para obtener los mejores Chardonnays se seleccionan parcelas especiales: suelos profundos, presencia de rocas y carbonato de calcio. El riego controlado ha sido clave para dar a la planta solo el agua necesaria. En bodega se dejó que el vino se exprese con menos intervención: barras usadas o depósitos neutros, incluso cemento, para evitar marcas fuertes de roble y permitir ciertas oxidaciones controladas que, con el tiempo, resultan en tonalidades amarillas claras y limpias.

Estos avances permitieron que varios blancos argentinos lleguen al podio. Hay ahora vinos blancos de guarda y alta gama, delicados y aptos para la buena mesa o para conservar por años. Además, los límites se amplían hacia nuevos terruños y variedades. Torrontés, por ejemplo, comienza a aparecer en versiones más serias, algunas con crianza en madera pero cuidando su perfil aromático distintivo.

Otra uva que retorna con fuerza es el Semillón. Introducida en el siglo XIX, aportó frescura y estabilidad a mezclas con Malbec. Fue muy popular en el consumo masivo y luego cayó en desgracia con la reducción del mercado de vinos de mesa; muchos viñedos fueron injertados con otras variedades. Afortunadamente quedaron viñas viejas que hoy permiten recuperar un Semillón de bajo rendimiento y carácter definido, austero y comparable en algunos aspectos al Chardonnay, y que hoy figura entre los mejores vinos argentinos.

Hay aún más blancos por descubrir: variedades consagradas en otras regiones como Viognier (Francia), Albariño (España), Pinot Grigio (Italia) o Gewurztraminer (Alemania), así como uvas tradicionales recuperadas como Pedro Giménez. También proliferan los “white blends”, mezclas de dos o más variedades que buscan sumar distintas sensaciones. El verano es el momento ideal para explorar esta diversidad y encontrar vinos que puedan convertirse en favoritos durante todo el año.

10 Vinos blancos para conocer antes que finalice el verano

Nina Gran Viognier, Semillon

Nina, La Rioja, Valle de Aminga $14.000

Novedad de la bodega: un blanco de buen cuerpo y textura casi densa. Predomina el carácter floral del Viognier integrado con frescura y fruta marcada. Equilibrado y pensado para acompañar la mesa, deja en boca notas florales y melosas persistentes.

A Contramano Pedro Gimenez

Jorge Rubio Vinos de Autor, Mendoza, San Rafael, Oasis Sur $15.000

Un varietal joven de Pedro Giménez con aromas propios y un paladar franco. Mantiene el aspecto rústico típico de la variedad, buena frescura y notas de pasto seco, miel y leves flores, con un final levemente oxidado.

Ferus Blanc de Blancs

Familia Falasco, Mendoza, Valle de Uco $15.000

Blend original a cargo de Pablo Sánchez, elaborado con Viognier, Sauvignon Blanc, Semillón y Torrontés del Valle de Uco. Fragante y refrescante, dominan las frutas blancas; es ágil, expresivo y pensado para el disfrute inmediato.

La Belle Marguerite Semillon

The Wine Plan, Mendoza, Zona Este $20.000

Trabajo de Luigi Perocco sobre Semillón: aromas equilibrados con presencia de frutas blancas y miel seca. En boca es fresco y preciso, con carácter definido aunque sin gran persistencia.

Miras Loca Blanca (Vino Liviano)

Familia Miras, Río Negro, Alto Valle de Río Negro, Mainqué $20.000

Un Torrontés adaptado a la zona, proveniente de viñas antiguas. Forma parte de la línea “Liviano” con 10° de alcohol. Presenta notas maduras y de manzana asada; es fresco, texturado y de trago fácil.

Casa Boher Agrelo Viognier

Rosell Boher, Mendoza, Luján de Cuyo $22.500

Elaborado con uvas de la finca de Agrelo, exhibe una tipicidad floral bien lograda. En boca es amable y fresco, con buen cuerpo y sin untuosidad excesiva, apropiado para acompañar carnes blancas.

Mendel Semillon

Mendel, Mendoza, Valle de Uco, Paraje Altamira $25.500

Producido con uvas de un viñedo de 1957, es un Semillón emblemático elaborado por Roberto de la Mota. Aromas austeros y en boca una frescura marcada; tiene estructura y texturas que lo hacen apto para platos con salsas cremosas.

Livvera Semillon

Escala Humana, Mendoza, Valle de Uco $30.000

Interpretación joven y tensa de Germán Masera: blanco limpio, de fruta austera y buen volumen. Vivo en boca y de carácter definido; no busca complejidad ni guarda prolongada, sino un gran vino para disfrutar ahora.

Rutini Gewurztraminer

Rutini Wines, Mendoza, Valle de Uco $44.100

Destaca por aromas limpios y definidos y un paladar refrescante. En esta cosecha predominan los sabores florales y melosos, sin notas de sobremadurez. Voluptuoso y con texturas que lo hacen ideal para la mesa o una selección de quesos.

Matervini Blanco

Matervini, Mendoza, Valle de Uco, Los Chacayes $66.000

Blend original inspirado en el Ródano, a base de Marsanne y Viognier de Los Chacayes. Mantiene intensidad aromática con notas de crianza oxidativa que aportan complejidad. En boca es fresco, de buen cuerpo y evoluciona en copa.

Bonus Track

Pulenta Estate Sauvignon Blanc, $21.000

Color amarillo verdoso con reflejos acerados. Intenso en nariz, recuerda flores blancas, manzana verde, pomelo y piña. En boca muestra equilibrio entre estructura y acidez, con buena persistencia; es un vino fresco, joven y con personalidad.

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